Ciclismo antiguo
El Giro nació de la competencia entre Gazzetta dello Sport y el Corriere della Sera
La Gazzetta dello Sport siempre estuvo en la historia del Giro
Uno de los grandes placeres de la salida o llegada del Giro de Italia es tomar un café en medio de un ambiente ciclista a rabiar mientras hojeas el sugerente papel rosa de La Gazzetta dello Sport.
Ambas cosas, carrera y diario van de la mano, no se pueden entender por separado.
Vamos más de cien años atrás: La Gazzetta dello Sport mira recelosa a la competencia, el Corriere della Sera, organizadores del Giro de Italia en automóvil.
En el horizonte dibujan la posibilidad de hacerlo, pero en bicicleta
En estas que el periodista Tullo Morgagni habla con el director del periódico, Eugenio Camillo Costamagna, planteándole la posibilidad de crear una prueba ciclista a imagen y semejanza del Tour de Francia.La Gazzetta dello Sport no era nueva en estas lides, con sus páginas color rosa y dedicada íntegramente al mundo del deporte.El diario gozaba de experiencia ya probada en la organización de otras pruebas ciclistas, como “La clásica de las hojas muertas” es decir, el Giro de Lombardía que desde 1905 o “ La Classicissima” en otros términos, la Milán-San Remo, nacida en 1907.
Así se lanza a una aventura llamada Giro de Italia y lo hace con tres nombres en la palestra, Eugenio Camillo Costamagna, Armando Cougnet y Tullo Morgagni.
El ciclismo ese deporte que crearon los diarios…
El primero de ellos es un periodista italiano nacido en 1864.
Había fundado en 1895 el seminario La Tripletta en Turín y al año siguiente, junto a Eliso Rivera, la Gazzetta dello Sport, siendo uno de los coordinadores del Giro.
El segundo de ellos, Armando Cougnet también periodista, pero éste nacido en Francia, concretamente en Niza.
A los 18 años empieza a escribir sus primeros artículos en la Gazzetta.
En 1902 se hizo responsable de la gestión administrativa del periódico y siendo entre los años 1911/12 único propietario del mismo.
Su pasión por el ciclismo le lleva a ser uno de los organizadores de la Milán-San Remo, que él mismo bautizo en 1907.
Se dice que suya fue la idea de vestir de diferente color al líder de la prueba, por lo que en 1931 tenemos la maglia rosa dando un nuevo colorido a la prueba italiana.
Tullo Morgagni el tercero de ellos, nace en Forli, en la suculenta Emilia-Romagna, donde tiene un estadio con su nombre.
Desde 2009 el Club de Leones “Forlì-Valle del Bidente”, junto con la Facultad de Ciencias del motor de la Universidad de Bolonia, le recuerda con el premio nacional “Tullo Morgagni” para las tesis sobre la comunicación deportiva.
Su historia de cómo empezó a trabajar en la Gazzetta es de alturas, ya que ahí mismo, en las alturas, subido a bordo de un globo es donde conoció a Eugenio Camillo y empezó a trabajar para él, siendo editor jefe con sólo 23 años.
Luggi Ganna, el primero
Ciento veinte siete corredores se dieron cita el 13 de mayo de 1909 para disputar la que sería la primera edición del Giro de Italia.
La plaza de Loreto de Milán fue el lugar escogido para dar salida a la primera etapa, en el mismo sitio en el que años después, habría una masacre por parte de la Legión Autónoma Mobile Ettore Muti con la muerte de 15 antifascistas partisanos.
Aunque el lugar pasó a los anales por la exposición pública de Mussolini, junto a su amante Claretta Petacci, después de haber sido ejecutados.
Pero volviendo a lo que nos concierne, esa primera edición del Giro constaría de 8 etapas y 2.448 km en las que se corría cada dos o tres días, pues la Gazzetta era una publicación que aparecía tres veces por semana.
Con una clasificación por puntos según el orden de llegada en cada etapa, Luigi Ganna sería el primer vencedor del Giro de Italia.
Sólo cuarenta y nueve corredores pudieron finalizar esa primera edición, entre ellos, Giovanni Gerbi, Giovanni Rossignoli o Carlo Galetti, es decir, estamos hablando de los mejores ciclistas del momento.





