Ciclismo de carretera
Saludos entre ciclistas: no cuesta nada y te alegra el rato
Los saludos de ciclistas ayudan a pasar mejor la salida
El tema de los saludos entre ciclistas es tan antiguo como la bicicleta, pero ello no le quita ápice de interés y polémica.
He leído muchas veces a gente decir que ni saluda ni tiene interés, que no es necesario, mucho menos obligatorio y que armar un cabreo por este tema es estéril.
Puede parecer una chorrada, lo entiendo, pero para mí los saludos entre ciclistas es algo tan necesario como los kilómetros de carretera por delante o el mejor material del mundo.
Al margen que es una cuestión básica de educación, saludar, hacer un gesto, pegar un grito es algo tan nimio que no le veo esfuerzo alguno.
A veces, es cierto, vamos con la mente en otro lado, pensando en lo nuestro, ajenos a lo que se nos cruza y te cruza un ciclista, sin que te percates.
Esas cosas son las menos, por eso, creo que por medio hay matices, y generalmente, te coscas de los ciclistas que se te cruzan y te miran, en búsqueda de complicidad.
A mí, personalmente, me gusta mucho salir solo, por rarezas en el ritmo o en la ruta escogida, pero siempre hago un gesto, pego un grito o levanto la cabeza. cuando me cruzo con alguien.
Es curioso, porque como todo en la vida, te sitúas en todos los lados de la historia.
Puedes saludar a medio gas, cuando vas atufado en una subida y te cruza uno bajando a mil, o al revés, cuando vas en descenso, y no quieres soltar la mano del manillar y dejas un “yepa” en el ambiente.
Pero saludo, siempre saludo, es así de simple.
Si ponemos cada saludo que lanzamos en una salida de tres o cuatro horas a modo de eslabón de cadena nos daríamos cuenta de la cantidad de veces que lo hacemos y lo bien que nos va para el coco echarle ese gesto.
Es como salir y volver a la marcha, un escape, un brevísimo paréntesis que si lo sumas te percatas de lo bueno que es para distraerte del esfuerzo.
Eso por un lado, pero es que hay más.
Cada saludo entre ciclistas es un gesto de complicidad que seguro un tercero acaba viendo.
Cuando a veces saludo a un ciclista que viene de cara me percato del coche que nos está viendo, al final nos hacemos especiales, únicos en la comunicación y el momento.
No deja de ser una manera de hacer colectivo y piña en la carretera abierta.
Me apena la gente que va a lo suyo, a su ritmo, a su entreno, a lo que dé y no mira más allá de su manillar y Strava, pues al final la bicicleta, si no te ganas la vida en ella, no es más que una forma de entender las cosas, una visión sana y sufrida de lo que nos rodea.
Si en cada salida evitas varios saludos a otros ciclistas harás tu salida peor, el tiempo pasará más lento y el colectivo será menos colectivo.
Saluda, que no cuesta, y menos si es Navidad.
Felices fiestas…





