Ciclistas
Este Vingegaard es un ganador de Tour inmejorable
El Tour que gana Jonas Vingegaard tiene un mérito brutal
Para juzgar el Tour 2022 y lo que ha significado, creo que tendremos que esperar unos años, ver qué ha sido de Jonas Vingegaard y el propio Tadej Pogacar y valorar dónde ha acabado cada uno.
Sin embargo, hay una cosa que quiero decir ahora mismo, con el danés recién fotografiado de amarillo, con perspectiva sobre los Campos Elíseos, la victoria de Jonas Vingegaard en este Tour tiene un mérito enorme.
Para explicarnos me quiero ir a la Tirreno última, a la carrera que Tadej Pogacar no gana, y sí arrasa con todo.
Dije entonces que a Jonas se le estaba poniendo cara de Gianni Bugno con el esloveno en concurso.
Aquello fue un quiero y no puedo del danés, acompañado recuerdo de Landa y Porte, pues Enric Mas acabó abandonando.
La cara de Vingegaard aquella tarde de marzo, tras la agresión de Pogacar en el Monte Carpegna, era un poema, el reflejo propio de la impotencia ante un rival que era y es un monstruo.
No le había ganado el aspirante al Tour, le había ganado un doble ganador en Francia, campeón vigente y a tope ya en marzo.
Pues bien, con ese cuerpo, se volvió a cruzar Vingegaard con el coco esloveno.
No quiero imaginar el trabajo que han desplegado el danés y los suyos para igualarse y mejorar a su rival estos meses.
Ya en Dauphiné evidenció que ni siquiera Roglic iba como él.
Salvada la tragicomedia de Jumbo en el pavé, el vagón Van Aert llegó en hora, el final de La Planche des Belles Filles fue esclarecedor, Vingegaard trataba de tú a tú a Pogacar en un final muy favorable al dos veces ganador del Tour.
Lo de la jornada del Col du Granon hizo caer muchos mitos sobre el Jumbo, antiguamente Rabobank, en una actuación colectiva como no se recuerda que dibujó la importancia del rival que Vingegaard tenía delante.
Hizo falta un concierto entre el Galibier y la subida final para agujerear la resistencia del dorsal uno.
No digo que Vingegaard no ganara a pelo, pero que el equipo ha influido mucho, de eso no hay duda.
Quizá por eso, el afán que puso en la crono final, en la que un mal paso casi le saca de la carretera cuando no tenía necesidad de arriesgar.
La gestión de todo lo que le quedaba entre los Alpes y París me la puedo imaginar como una angustiosa cuenta atrás por todo, por lo que había en juego y por quien venía detrás.
Pero incluso en el momento más incierto, esa rueda que casi se le va en el descenso de Spandelles, Vingegaard estuvo de once, porque sólo siendo más que excelente se puede optar a ganar el Tour de Francia y el que ya luce en su palmarés es más que merecido.
Ahora sólo esperar verle más a menudo y en más sitios, al margen del Tour que ha demostrado tener por la mano.
Imagen: A.S.O./Pauline Ballet





