Opinión ciclista
La realidad paralela de Froome con el amarillo en el Tour
Es complicadísimo pensar que Froome pueda optar a ganar el quinto Tour
El año uno de Chris Froome en el Israel, Tour incluido, no ha estado, la verdad, al nivel de lo que se había comentado en el entorno del equipo.
Las dudas que teníamos hace un año con Froome están hoy más justificadas, la forma no llega, ni siquiera se acerca por asomo a lo que fue la del mejor vueltómamo de la década pasada, con siete grandes en su haber, algo que te sitúa muy arriba en la historia.
De hecho, mucho me temo que quedará para los restos y hasta que llegue otro como el único ciclista con cuatro Tours de Francia.
Desde Israel se aseguró que Froome partía con la idea de volver a estar nuevamente arriba en el Tour, a optar a la quinta plaza.
No precisaron plazos, pero sí que, en cierto modo, dijeron que durante el primer año se deberían ver los resultados de sus progresos.
Y lo que hemos visto es a un ciclista que no se arrastra, por que nadie en este oficio lo hace, pero sí camina muy lejos de donde acostumbraba, y no es que sucediera en un Tour de ritmo endiablado, es que a Froome le hemos visto en apuros en más de un momento durante el año.
Hace poco, ya leí que en Israel contaban con que la temporada buena de Froome sería la segunda y él, a 24 horas de la presentación del Tour, asegura que el amarillo sigue siendo un objetivo.
Cuando hablamos de alguien de la grandeza del inglés, con legión de admiradores y también de dedos acusadores, no podemos menos que entrar a saco con lo que pensamos: que Froome piense en ser líder del Tour es una fantasía que sólo cabe en su mente.
Muchos ciclistas, incluidos algunos de sus contemporáneos como Wellens, Pinot o Bardet, hablan de un ritmo brutal en el pelotón, incluso hasta en las carreras más insospechadas.
Es más Froome admite que hemos visto mejor ciclismo este año que en los diez anteriores, con gente como Evenepoel, Alaphilippe o Van der Poel, eso es un velado recuerdo a algunos de los Tours que ganó, carreras en las que la lucha por la general era un auténtico bodrio.
Recuerdo a inicios de año, una charla con Raúl García Pierna y su padre Félix García Casas, cuando éste último aseguraba que ya en febrero se corría como si del Tour se tratase.
O Froome y los suyos tienen info de la que seguro carecemos o esto es muy difícil de comprender.
Una cosa es que el inglés le dé caché a un proyecto como Israel, que destaca por fichar corredores muy veteranos, que con su nómina fije la solidez de la apuesta y otra que nos diga cosas así.
Seguro que su recuperación está siendo un éxito, pero no sé yo si lo suficiente como para soñar en el ciclismo de alto nivel, al menos aproximarse a lo que fue, un gran campeón.
Mirarse en el espejo de Nibali o Valverde, que si ellos con su edad siguen, él también, tiene trampa, pues tanto uno como el otro ganan de forma esporádica y en escenarios que los grandes nombres descartan.
Eso es así por una lógica aplastante, el paso del tiempo y sus peajes.
Valverde supo venir de una lesión horrorosa y ser campeón del mundo, pero es que la avería de Froome fue más terrible aún.
En todo caso, nunca escondemos nuestro aprecio por el campeón británico, si un día logra acercarse a quien fue, chapeau, y si no, tampoco pasará nada, nuestra percepción seguirá siendo la misma.






Javier Pascual
16 de octubre, 2021 at 1:01
Desde mi punto de vista, el Froome actual es un ejemplo a seguir por su tenacidad, esfuerzo y sacrificio. Ahora transmite más valores que cuando ganaba grandes carreras. Es más que probable que nunca vuelva a ganar, pero su sonrisa disfrutando de la bicicleta y de lo que hace es contagiosa.
Iban Vega
18 de octubre, 2021 at 13:17
estoy de acuerdo contigo Javier, pero esos valores no le ponen al nivel de aspirar al amarillo en el Tour. le veo, por desgracia, muy lejos de su mejor versión. Que siga intentándolo le honra, pero no es realista creer que puede optar al triunfo en el Tour
Pablo Caldera
19 de octubre, 2021 at 18:20
Yo pienso que de lo que disfruta es de sus 5 millones de euros anuales, y no piensa renunciar a su contrato. Tiene la capacidad de deambular por el pelotón y aguantar ser de los peores cuando fue en su día el mejor. Otros campeones, sin duda se hubieran retirado, pero el es capaz de resistir a cambio de dinero, está en su derecho y tiene su mérito.