Ciclismo antiguo
La primera gran exhibición de Indurain fue en el Giro, hace 30 años
La crono de Milán del Giro 92 abre el dominio de Indurain sobre el reloj
Recuerdo las horas previas de Miguel Indurain en el Giro de Italia que vio su debut, recuerdo, incluso, a modo personal, tener una Gazzetta dello Sport con la previa de la carrera.
Aquella carrera abría los brazos a una persona que encanta recibir en Italia, el vigente ganador del Tour, con toda esa serie de agasajos.
Algo similar nos contó Alberto Contador, cuando aterrizó en 2008 en Sicilia tras tener que acudir al Giro de forma inesperada.
Miguel Indurain sin embargo no venía a preparar el Tour al Giro, era prudente en las declaraciones, pero se encaramó muy rápido al liderato, en la segunda jornada, y de ahí no le apearon.
Fue una carrera en la que se habló mucho de la “Santa Alianza” de italianos frente al favorito navarro, soberana tontería, la carrera demostró dos cosas, que ganó el mejor y que los italianos bastante tenían con defender, individualmente, su plaza en la carrera.
Sea como fuere el Giro 1992 llegó sentenciado a la última etapa, una contrarreloj entre Vigevano, anfitriona de una de las plazas más bellas de Italian, y la Piazza del Castello de Milán, ahí donde se erigen los primeros contrafuertes de la mole de los Sforza y al otro lado del emblemático Parco Sempione, a donde el Giro llegara tantas veces.
66 kilometrazos por medio.
Indurain había mantenido el liderato durante semanas en todo tipo de circunstancias de un Giro en el que, eso es cierto, se le atacó de mil maneras.
Sin embargo, tener el Giro sentenciado no fue suficiente para que el mundo asistiera a la primera gran exhibición de Miguel Indurain en la noble disciplina de la lucha contra el crono.
Aquello lo tomó como un aviso para el próximo Tour de Francia.
Así debió pensarlo acariciando la tubería blanca de su Pinarello de contrarreloj, 54-50 adelante y 12-18 atrás, en la que montaba una lenticular, por la rueda de tres bastones en la proa de la máquina.
Una bicicleta que se preparó para la primera gran exhibición de Indurain en una crono, mes y medio antes de Luxemburgo
Ya en el primer punto Indurain marca músculo: en 21 kilómetros le mete 35 segundos a Chiapucci y más de un minuto a los otros dos contendientes, Chioccioli y Giovanetti.
De ahí, a la gloria, el navarro estira piernas en una pequeña sucesión de curvas, y pone a funcionar la máquina de triturar, al punto que, en la entrada de Milán dobla a Claudio Chiapucci, quien acabaría la jornada a amás de tres minutos.
Una pasada de mano con todas las letras, un triunfo sin paliativos del que nadie se libró, pues el segundo, el polivalente Guido Bontempi se quedó a 2´46´´, hasta la fecha distancias así no las habíamos visto nunca.
Luego pasó lo que pasó, pero igual que Luxemburgo cambió la historia, Milán fue el kilómetro cero de un dominio del ejercicio contra el reloj que nunca más hemos vuelto a ver.





