Ciclismo
5 cosas que la Strade Bianche le ha dado al ciclismo
La Strade Bianche ha sacudido muchos dogmas del ciclismo
El ciclismo, nuestro querido ciclismo, deporte histórico, más que centenario, donde lo que siempre ha funcionado creemos que ha de ser eterno e incuestionable, aunque última nos debatamos entre los límites de la épica, la seguridad de los corredores, la evolución del material y la creación de carreras como la Strade Bianche, que vienen a ponerlo casi todo en cuestión.
Y es que la toscana ha sido un fenómeno tal, que ahora mismo no concebimos el primer sábado de marzo sin nuestro paseo por carreteras blancas, entre cipreses y casas de campo, por suaves colinas y final en el corazón de Siena, la ciudad vertical.
Los italianos, garantes de las marcas más importantes y antiguas de este deporte, han vuelto a darle una vuelta de tuerca al ciclismo con la Strade Bianche.
Son muchas las cosas que esta carrera le ha dado a este deporte, pero he querido resumirlas en cinco…
La primera, sin duda, y lo vemos este año, le da una segunda apertura del gran calendario
Lo que antes era patrimonio exclusivo de la Het Volk, hoy Het Nieuwsblad, hoy se va a Siena y la Strade Bianche, donde el aficionado del ciclismo pone tanta o más atención que puede otorgarle a la apertura belga.
Benoot, Alaphilippe, Van Aert, Van der Poel y Pogacar son sus últimos ganadores, y lo son en una carrera que no llega ni a los veinte años de historia.
Seguimos por el siempre recurrente debate sobre los cinco monumentos
Aunque no se discuta, a nadie se le escapa lo arbitrario de ese calificativo y lo cerrada que parece la lista.
Pues bien, cada año, la Strade Bianche oposita a ser el sexto monumento del ciclismo y seguro que algo escucharemos y leeremos al respecto.
Para mí, que la carrera sea un show es lo principal, que se le considere o no monumento, allá cada cual.
El tercer punto habla de algo que los italianos han sabido hacer muy bien: Vender y poner en valor el paisaje de la carrera
Es brutal el carisma que han alcanzado las vistas que regala la Toscana en esta carrera, acuñando además esas estampas de pelotones lanzados y como empujados por una columna de polvo tras ellos.
Relacionado con esto, figura la introducción de una palabra tan sencilla como “sterrato”
Lo que sería arena en castellano, aquí es “sterrato”, una superficie que ha triunfado al punto de poner de moda un nuevo tipo de bici y una legión de gente que ves por los caminos.
Al adoquín de toda la vida, le ha salido un rival férreo y joven con algo tan simple como un camino de tierra que si llamas sterrato pasa a ser épico.
Y la última, la inspiración de la Strade Bianche para el resto del ciclismo
Desde que surgiera de aquella cicloturista, L´Eroica, casi todas las carreras -incluidas las grandes vueltas- han metido sterrato en su recorrido y, no sólo eso, la Strade ha sido por ejemplo el espejo para competiciones como la Clásica de Jaén.
El sábado tendremos un poco de todo esto…






