Ciclismo
10 momentos de 2025: Siena en la geografía de Isaac del Toro
Isaac del Toro incendió el Giro y mucho más en Siena
Apenas habíamos cruzado la primera gran etapa decisiva del Giro —dejando a un lado la llegada en alto que actuó más de prólogo que de sentencia— y ya volvía a sonar el runrún eterno: ¿quién mandaba realmente en el UAE Team Emirates?
¿Dónde estaba el líder natural del bloque más poderoso del Giro?
El debate era cíclico, casi folclórico, porque en el fondo daba igual lo que hicieran: llevaban un equipazo que podía repartir jefaturas por media categoría WorldTour.
Y en ese universo de nombres brillantes, la etapa de Siena, la de tierra noble y cicatriz blanca, habló más claro que muchas ruedas de prensa.
Lo hizo con la contundencia de un martillo:
Isaac del Toro estaba pidiendo paso.
Y no con susurros, sino con una actuación tan completa que costaba recordar algo parecido de un debutante.
En los caminos donde un par de meses antes Tadej Pogačar había arrasado sin contemplaciones —porque allí el esloveno no perdonaba nunca— emergió el mexicano sin matices, creciendo a cada sector, cómodo donde otros sufrían, fino donde otros dudaban.
La jornada tenía un invitado de lujo: Wout van Aert, que encontró en Siena el terreno para volver a ganar, reivindicando su jerarquía en ese ciclismo sin etiquetas, mitad clásico, mitad gran vuelta.
Que Van Aert venciera allí donde el ciclismo era una mezcla de habilidad, potencia y temple solo engrandeció lo que hizo Del Toro: plantarle cara, incomodarle, obligarle a mirar por el retrovisor. Y cuando a un especialista así se le hacía dudar, se estaba diciendo algo importante.
El mexicano no solo puso piernas: puso inteligencia, lectura, frialdad. Se movió cuando debía, tensó el grupo, atacó con precisión quirúrgica y dejó un mensaje inequívoco para Roglič… y para su propio equipo.
En UAE había más de un gallo, y el corral era pequeño.
Ayuso, sobre el papel, seguía siendo el valor seguro.
Pero ignorar lo que estaba haciendo Del Toro habría sido, simplemente, no entender este ciclismo.
Tenía piernas, tenía cabeza y, sobre todo, tenía hambre. En un deporte donde los jóvenes llegaban con la madurez de veteranos, pensar que no podía sostener eso hasta Roma era vivir en otro tiempo.
Había esperado su momento. Lo tenía.
Y si seguía así, no solo se habría vestido de Adam Yates: podía ganar aquel Giro.





Juan Rodríguez
8 de diciembre, 2025 at 13:39
Sin quitarle valor a lo que hizo Del Toro que fue una auténtica gesta, en esa etapa se vió claro otro de los desprecios de UAE hacia Juan Ayuso. Que alguien me corrija si me equivoco, se cae tu líder, tiras hacia adelante sin mirar atrás y no te vale sólo con ir en el grupo cabecero, con rivales directos de tu líder, sino que te pones a tirar como un poseso para abrir más hueco. Detrás tu líder con un fuerte golpe y una leceración importante en la rodilla derecha intentado contactar y tú sigues tirando como un loco por delante del grupo cabecero…. luego al finalizar te preguntan y lo único q se te ocurre decir es que pensabas q Juan estaba en el grupo cabecero.
Llevo muchos años rodando en bicicleta, he estado federado en categorías inferiores donde la competencia es casi más agresiva porque se disputa absolutamente todo por todos, si se me llega a ocurrir hacerle eso a mi líder, al acabar la carrera me saca el director los ojos. Aquí no es la l caso porque llevaban mofándose de Juan Ayuso todo el año desde el Tour de 2024. Por mucho menos de lo q hizo Isaac del Toro, Juan Ayuso fue defenestrado en ese equipo. Vuelvo a decir que sin quitar un ápice de mérito a lo que hizo el Mexicano. Un saludo.
Iban Vega
10 de diciembre, 2025 at 12:37
YO creo que sencillamente Ayuso ya no tenía recorrido en el equipo, pero es que además, creo que Ayuso no ha demostrado aún la madurez ni consistencia necesaria en las tres semanas como para apostar por él todo y parar a Del Toro. Pero ojo, que Ayuso no sea regular al 100% ahora no significa que no pueda serlo en el futuro, porque Joao Almeida ha logrado serlo con el paso de los años.