Grandes vueltas, monumentos. mundiales, ciclocross… Esto ocurre en Lieja, Briançon y Valkenburg
Hay lugares en el mundo que, por su ubicación, belleza o tradición, parecen estar bendecidos por la naturaleza. En el ciclismo, tres de esos lugares se destacan por su relación con la historia de este deporte: Lieja, Briançon y Valkenburg. Aunque seguro que se pueden añadir otros, estos tres son sin duda los más emblemáticos.
La primera de estas ciudades es Lieja, conocida por su gran tradición ciclista.
Todos sabemos que cada año, sin falta, se convierte en noticia gracias a la famosa Lieja-Bastoña-Lieja, la clásica más antigua del calendario, que toma su nombre del trayecto que permitía a los periodistas seguir la carrera viajando en tren entre las dos ciudades. A
demás, Lieja es también un lugar recurrente en el paso del Tour de Francia y, en ocasiones, ha sido parte del recorrido de la Vuelta a España. Ha sido sede de varios campeonatos del mundo, entre ellos uno en tiempos de Mariano Cañardo, cuando los italianos dominaban las competiciones. Este lugar, sin duda, es un hito dentro del ciclismo.
Luego está Briançon, una ciudad enclavada en un valle entre el Col d’Izoard y el Col du Galibier, rodeada de montañas cubiertas de nieve perpetua. En esta encrucijada, cerca de Italia y de Sestriere, Briançon ha sido testigo de grandes eventos ciclistas, como el Giro de Italia y el Tour de Francia, que la han visitado tanto como ciudad de paso como de final de etapa. En el mundo del ciclismo, Briançon ocupa un lugar privilegiado entre los grandes.
Finalmente, tenemos a Valkenburg, en el Limburgo, donde las colinas de las Ardenas se encuentran con los Países Bajos.
Esta ciudad neerlandesa es a la bicicleta lo que Old Trafford al fútbol, un lugar sagrado para el ciclismo. Valkenburg es un referente en el mundo de las dos ruedas, siendo sede anual de eventos importantes como la Amstel Gold Race, una fiesta del ciclismo nacional de los Países Bajos.
La famosa subida al Cauberg, donde Philippe Gilbert ha hecho estragos, es un lugar icónico donde se han escrito algunas de las páginas más memorables de esta clásica. Además, Valkenburg ha sido sede de los Campeonatos del Mundo de ciclismo en carretera en cinco ocasiones, lo que la convierte en una ciudad crucial en la historia de este deporte.
En 1938, Marcel Kint, un ciclista alemán, se coronó campeón mundial en Valkenburg. Diez años después, y tras la pausa de la Segunda Guerra Mundial, Alberico Schotte se alzó con el título mundial en una de las ediciones más recordadas. En 1979, Jan Raas, especialista en la Amstel Gold Race, también ganó en Valkenburg.
Y ya en 1998, Oskar Camenzind, con el equipo Mapei, se proclamó campeón en un día lluvioso, cuando todos los ojos estaban puestos en Michele Bartoli. También ha sido paso del Tour de Francia en dos ocasiones, con victorias de Gilles Delion en 1992 y Matthias Kessler en 2006.
Además de todo esto, Valkenburg recibió el Campeonato del Mundo de Ciclocross hace cinco años, un evento que afianza aún más su posición como uno de los epicentros del ciclismo mundial.
Con su impresionante historia y su continuo vínculo con grandes eventos, Lieja, Briançon y Valkenburg siguen siendo tres de los lugares más emblemáticos del ciclismo, cada uno con su propio legado y su huella imborrable en este deporte.
Vaya manera de escribir !, gracias Iván, me haces soñar, conocer y suspirar por esas ciudades que no conoceré en persona pero si, a través de tu escritura. Conozco a Óscar Camenzind y él es calidad de persona.. Felicitaciones Iván y te sigo leyendo. Saludos!
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Victor Melchor
27 de abril, 2025 at 0:49
Vaya manera de escribir !, gracias Iván, me haces soñar, conocer y suspirar por esas ciudades que no conoceré en persona pero si, a través de tu escritura. Conozco a Óscar Camenzind y él es calidad de persona.. Felicitaciones Iván y te sigo leyendo. Saludos!
Iban Vega
2 de mayo, 2025 at 16:37
muchas gracias