Opinión ciclista
Tres cosas que me faltan en esta Volta
La Volta sigue con el mismo esquema desde hace demasiado tiempo
Escribo estas líneas sobre la Volta, mientras veo el serpenteo y el peligro de la carrera hacia Perpinyà, en una jornada que no pasará a la historia por ser decisiva, pero que nos ha dejado bonitas imágenes y principalmente ha salido un poco del molde que la carrera se ha impuesto en los últimos años.
Y es que la Volta no llegaba a Pepinyà desde los años cincuenta
En todo caso. y no es la primera vez que lo decimos, la Volta a Catalunya ha granjeado un esquema férreo que, con el paso de los años, sigue vigente y repitiéndose, omitiendo a mi juicio etapas bonitas y parajes abrumadores para el ciclismo.
Otro año nos hemos vuelto a quedar sin contrarreloj, que en medio de la carrera, como el año pasado en Banyoles, implica un muy buen test para los favoritos y obliga a gestionar muy bien las fuerzas ante la gran montaña.
El año pasado individual, hace cinco, por equipos, fueron las dos últimas cronos de la Volta.
La inclusión de las llegadas en alto en miércoles y jueves sigue vigente por el convenio con las estaciones de Ferrocarrils, viendo pasar en carrusel las llegadas en alto vinculadas a la empresa pública, esta vez tocan La Molina y Boi Taull.
No tenemos nada contra estas llegadas, al contrario, lo de Boi es para que se te vaya la olla en ese paraje de Pirineos y románico, a ver qué tiempo dan para el jueves, pero el esquema se repite en círculos, con sendas llegadas en alto seguidas desde hace tiempo.
Lejos queda aquella llegada a mitad del Mont Caró, en Terres de l´ Ebre, donde ganara Valverde por delante de Contador y Froome.
Y es que las aproximaciones a Molina y Boi impiden encadenados atractivos de montaña, sin obviar que por el camino se dejan zonas tremendas para la práctica del ciclismo como cualquier rincón que busquemos en comarcas como Osona, los Pallars o el mismo Berguedà, del que Sepp Kuss habla maravillas.
La omisión de otros territorios, como el propio de Terres de l´ Ebre o el corazón del Penedès –¿por qué no hacer una etapa que pase entre viñas por algo de sterrato?-, se suma a todo lo que hemos dicho anteriormente.
Hay una etapa, la del sábado que pisa un territorio que quiere más ciclistas por sus rutas, como es la Costa Daurada, que pone todas las montañas de Prades, incluida la emblemática Mussara al principio, dejando un final hacia Cambrils que ajeno a otras opciones.
Entiendo, porque lo sé de primera tinta, lo complicado que es organizar la Volta, las necesidades que la organización tiene y demás, pero creo que otra carrera es posible, fuera de este margen que se ha impuesto, hablo de la misma carrera que ha llevado la Volta por sitios guapísimos, pues si una cosa tiene esta tierra son escenarios ciclistas.
Ya sé que uno no siempre puede hacer el recorrido que quiere, pero sí al menos uno algo diferente cada año.
Imagen: Volta Ciclista a Catalunya / Namuss Films





Globberlifer
30 de marzo, 2022 at 13:58
Al menos esta Volta se ha diferenciado de las anteriores ediciones, que eran todas muy parecidas en recorridos. Lo que no sabía yo es que el patrocinio de la Generalitat obliga a pasar por sus estaciones de esquí.