Ciclismo
Diez años de la pérdida de Víctor Cabedo
La muerte de Víctor Cabedo recuerda que esos ciclistas que salen a la carretera para ganarse el pan
Hace diez años el mundo del ciclismo despedía encogido a otro de los suyos, Víctor Cabedo.
Integrante de una saga que hoy sigue vigente, su hermano Óscar corre en el Burgo BH, y su gente celebra anualmente el Trofeo Cabedo en Onda, Castellón…
Mario Anguela (Matrix-Salchi) se lleva el X Trofeo Víctor Cabedo gracias a su equipo que le llevó en bolandas hasta la meta de Segorbe.
📸 Toni Baixauli / @cxcling @Segorbe_Ayto @DipuEsport @dipcas pic.twitter.com/OMYgAcAuIm
— Trofeo Víctor Cabedo (@TrofeoCabedo) March 13, 2022
Mirad la noticia de su accidente mortal.
De aquellos días guardo un extracto de Facebook que nos recuerda algo tan obvio como que un ciclista deja gente que le quiere de vuelta en casa…
“Lamento profundamente la pérdida de Victor Cabedo, sólo los que tenemos hijos realizando sus entrenos casi a diario en la carretera, nos podemos llegar a imaginar el dolor de su familia, descanse en paz. Parándose a pensarlo bien, esto del ciclismo es muy complicado, pero nos gusta tanto!! Sin ir más lejos, ayer, mi chico con tan solo 15 años me llamó. Estaba con las dos ruedas pinchadas a 30 kilómetros de casa, solo, sin compañeros, por carreteras inhóspitas donde no pasa ni un alma. Nunca le dejo salir sin el móvil, menos mal, una llamada de teléfono y a buscarlo. Mientras vas de camino, parece que no llegas nunca, cuando lo ves bien respiras hondo, menos mal. Al día siguiente vuelta a empezar. No sé si merece la pena tanto sufrimiento, pero es un estilo de vida y todos estos chicos son de otra pasta”.
Este extracto íntegro lo firmó Ramón Seco en su muro de Facebook al cobijo de la extrañeza por la muerte de Víctor Cabedo.
Seco es un apellido ilustre en les Terres de Lleida.
Su muro de Facebook y su blog eran paredes vidas de pasión ciclista, con historias, historietas, de ayer de hoy, todas sobre ruedas, sobre una bicicleta.
En casa, no podía ser de otra manera, tiene un ciclista.
Esto es el ciclismo de bambalinas.
No lo conocemos, pues lo padecen en silencio sufridos padres que asienten ante las obligaciones de sus chavales para con la bicicleta, la carretera y el ciclismo.
Suena duro: “Respiras hondo, menos mal”.
Momento en que ves al chaval tras llegar de entrenar o cuando le recoges en la carretera, porque ha pinchado en medio de la nada.
Así es la rutina en la casa de muchos de los críos que salen diariamente a intentar ganarse la vida sobre una bicicleta
Los que somos padres nos estremecemos cuando oímos relatos así.
La carretera, el vivero de ciclistas, se ha convertido en territorio hostil.
Quedan otras opciones, surgieron en su día circuitos cerrados, pero no eran más que apaños para intentar retrasar lo inevitable, que no es otra cosa que un día cojan su máquina y se lancen al asfalto a hacer kilómetros.
Semanalmente, casi como en la violencia de género, oímos sobre la muerte de un ciclista.
El caso de Víctor Cabedo emergió por su condición de ciclista profesional, pero también por los muchos buenos amigos que dejó por el camino.
Sin embargo, la cantidad de ciclistas anónimos que alimentan la mortandad es alarmante.
Hoy lo seguimos padeciendo
Cruzaban esos días en twitter impresiones dos corredores profesionales, como Víctor.
David Blanco y Luis Angel Maté hablaban de la hostilidad que reina en la carretera hacia el ciclista.
Les mandaban de vuelta a buscar un trabajo, comentaban, como si quien se lo dice no supiera que ellos estaban trabajando en ese preciso instante.
Diez años después de la muerte de Víctor Cabedo, la situación sigue su curso, yo creo que el panorama en las carreteras es muy mejorable, pero tampoco lo trágico que nos quieren vender.
Hay más ciclistas que nunca y los conductores no tienen más cojones que cargarse de paciencia, la vía es de todos.
Pero hay ciclistas y ciclistas, unos, como servidor, lo hace por divertimento y forma de mantenerse sano, sin más, otros se juegan el porvenir aquí.
Señores, por favor, que la bicicleta invadió nuestras calles hace 120 años, y hoy está más vigente que nunca.
Rogamos el respeto, siempre recíproco, que la bicicleta y sobretodo sus practicantes se han ganado.
Imagen: Ciclismo a Fondo





