Ciclismo
Tour: Así escribe la historia Pidcock
La escapada de Pidcock en los Vosgos nos recuerda la grandeza de este pequeño corredor
No hay ciclista que desafíe más nuestras propias certezas que Tom Pidcock, incluso en el Tour, en este Tour.
Te sientas delante del televisor, miras la general, analizas los vatios de los rivales y concluyes, con una lógica aplastante, que jamás ganará una gran vuelta.
Le falta ese punto de consistencia pura frente a los vuelómanos de laboratorio, ese fondo agónico en la tercera semana que separa a los buenos de los elegidos.
Lo piensas, lo sostienes y, de repente, el británico te vuela el argumento en mil pedazos sobre el asfalto.
Dice en la meta de la etapa que buscaron la escapada para ver qué salía, y lo que ha salido es una cuarta plaza monumental en la general del Tour de Francia.
Es absolutamente excelente.
Aunque sigo creyendo que no pisará el podio de París, ni siquiera que acabará en el top cinco porque la lógica del Tour es implacable, a este corredor hay que creerlo sí o sí.
Es de los que nunca dan nada por hecho, por muy obvio que nos parezca desde fuera. Sabe revertir las circunstancias y, a veces, las cosas le salen bien, como en la última Vuelta a España donde acabó tercero contra la opinión de muchos de nosotros.
Hoy ha armado una gigantesca escapada de largo radio junto a varios compañeros de equipo.
Sabiendo que son debutantes en el Tour, han corrido como si conocieran la carrera como su propia casa, aprovechando el movimiento que terminó con el triunfo de Mauro Schmid.
Pidcock ha dado una auténtica exhibición en medio de los musgos, en un paisaje de fuego donde no se permite descanso alguno y los ciclistas se dejan la vida.
Hablamos del mismo corredor que le planta cara a Pogacar en Lieja, que ataca a Vingegaard en la Vuelta o que le busca las vueltas a Van der Poel y Van Aert en el ciclocross.
Me sabe mal pensar siempre así de él, pero es que siempre acaba sorprendiéndonos, ya sea en el barro o buscando el punto de debilidad en el coto de las Árdenas.
No debería sorprendernos verle cuarto hoy.
Ha metido su nombre en la historia de la carrera que más le motiva, donde dio el gran paso de gigante ganando en el Alpe d’Huez, cima que este año se sube dos veces en el desenlace final.
Hacen falta más corredores como él, que provocan que pasen cosas, y menos palabrería sobre quién domina en el pelotón.
El sitio aquí se gana en la carretera y no ante los micrófonos.
Imagen: ASO/Charly López








