Ciclistas
Tour: Philipsen, un ciclista que ha progresado una barbaridad
El peso específico de Philipsen le hace referencia en un Tour lleno de velocistas
De Jasper Philipsen recuerdo una etapa, en la Vuelta de 2020, en pleno confinamiento y la soledad de las metas vacías y con niebla, cuando celebró el triunfo como si del mundial se tratase en una gélida tarde de noviembre en Puebla de Sanabria con Matxin y el staff del UAE.
Ojo que hablamos de la Vuelta que vino tras el primer Tour de Pogacar y la victoria de Philipsen mereció una celebración importante.
Jasper Philipsen había sido un talento precoz, con bonitas victorias al sprint que tuvo sus baches, sus más y sus menos con el triunfo, en especial en el Tour, donde se le resistía la gloria que quiere cualquier velocista.
Su sino, creo que cambió ese día.
Empezó la construcción de uno de los mejores ciclistas del mundo, a la sombra de Mathieu Van der Poel, cierto, pero con entidad suficiente como para tener al talento neerlandés lanzándole cuando sea menester.
Me impresionó, mucho, su segunda plaza en Roubaix como punto culmen de esa transformación que quienes tenemos una edad ya hemos visto en otras leyendas belgas como Johan Museeuw y Tom Boonen.
Corredores que impactan pero que son el reflejo de una metamorfosis muy bien llevada, de velocista puro a clasicómano top con el paso de los años y de las carreras.
Philipsen este año no sólo brilló en la París-Roubaix, donde de haberse mantenido todo junto habría sido ganador, casi seguro, también dio un recital de manejo de carrera y remate final en el día de perros que fue De Panne.
Es un corredor fiable, un tándem perfecto con Mathieu Van der Poel que ejemplifica el gran trabajo que Alpecin ha realizado más allá de su estrella más obvia.
Me parece uno de los corredores que más ha progresado.
La muestra en este mismo Tour, en Bayona, Jasper Philipsen se ha impuesto en el primer sprint de la carrera en un pelotón en el que están Fabio Jakobsen, Caleb Ewan y Mark Cavendish, entre otros.
Su peso específico en el sprint es incalculable y si el año pasado ganar le llevó dos semanas, esta vez poco más de dos días.
Imagen: A.S.O./Pauline Ballet







