Opinión ciclista
Redadas en el Tour, una tradición que suena a teatro
La redada de Bahrain pasa a la historia de otras muchas en el Tour
Matej Mohoric cruzando la línea de meta, dos etapas del Tour 2021 en el balance, se señala en el peco el nombre Bahrain y manda callar, cualquier diría que no se está refiriendo a la redada del otro día.
Cuando hace unas semanas charlamos sobre el final de Dauphiné protagonizado por Mark Padun, apuntamos a un tema que, cíclicamente, el ciclismo padece: el estigma del dopaje.
Ahí, en esa misma charla, nadie dijo que Padun fuera con el trucado, pero sí que cuando un ciclista como él, con cositas buenas sin más, da un recital de dos días ante un pelotón lleno de estrellas, los comentarios se disparan.
Es el peaje más o menos fijo que cada cierto tiempo el ciclismo debe pagar por un pasado que muchos dicen muy diferente del presente, el peaje de un estigma que le va a acompañar de por vida, si esto no cambia radicalmente, es decir, si la renovación necesaria no tiene lugar y no se publicita como debe.
Leemos que el Bahrain ha sido registrado en el Tour, es la redada de este Tour, típica acción a final de carrera, al albur de la mejor competición del mundo, la que más publicidad da.
Este año ha sido Bahrain, el pasado Arkea, tuvieron que ir a testificar la el final de Tour, hace dos los Deceuninck, otro año revisaron no hubiera motores en las bicicletas.
Desde Marsella alguien ha dado la orden de revisar las entrañas de un equipo que este año está volando, esa es la verdad, su Giro fue excelente, el Tour, también, y por medio lo de Padun.
A partir de ahí todo especulaciones y explicaciones inconexas.
El equipo lanza un comunicado en el que lo vende hasta casi normal, “nada vinieron, molestaron un rato a los chicos, pidieron unos datos, entraron en el bus y adiós muy buenas”.
Luego está la explicación más incisiva de Sonny Colbrelli: “Es que nos tienen celos”
El italiano, que en este Tour está volando, reduce una redada en pleno Tour a un acto de venganza.
La palabra sustancias prohibidas también ha sobrevolado en algunas versiones, es decir, un poco de todo, pero nada en claro, y menos en firme.
Otra redada en el Tour, algo así como parte del paisaje de un ciclismo que lo admite y encaja como rutina, como el ir al control de firmas previo a cada etapa.
Mientras a Tadej Pogacar le empiezan a cuestionar todo, los datos de la subida, siempre basados en estimaciones, los tiempos en Luz Ardiden, la cara que pone cuando ataca y, el flanco más débil de la historia, su relación con Mauro Gianetti.
Así vamos, todo especulaciones, todo redadas previsibles para dar la impresión de que la lucha contra el dopaje está en manos de auténticos tuercebotas que buscan golpes de efecto mientras no atajan la raíz del problema, que como muchos imaginamos está muy a salvo de todo esto.
Una vez más palabras vacías, mensajes estéticos y un viaje directo a aquel 1998 que se vendió como la receta contra todos los males.
En ocasiones creo que hay interés real por no acabar con el dopaje, éste se ha convertido en una moneda de cambio muy útil para muchos, otra cosa no se me ocurre.
En fin, que seguimos como al principio.
Imagen: 2021, Team Bahrain Victorious






