Ciclistas
Giro Lombardía: Pogacar es un lujo conteporáneo
La temporada que Pogacar cierra en Lombardía es un “temporadón”
En años consecutivos, entre Bergamo y Como, y al revés el año pasado, el Giro de Lombardía brilla por dos veces en el palmarés del que podemos decir es el mejor ciclista de su generación, Tadej Pogacar.
No podía hacerlo en mejor palmarés, sin duda, por partida doble, desde Purito, hace nueve años, nadie lo lograba.
Una carrera vibrante, cargada de nostalgia, por los que se van, llena de pasión con Mas & Landa ahí, metiendo codos, pero en la que, como casi siempre Tadej Pogacar saca la cabeza.
Es indiferente que porte el dorsal uno, que traiga alguna decepción y escarmiento de la temporada que acaba, este esloveno va, y va con todo, sin reservas, sacando la artillería pesada de lejos, que si Formolo, que si Almeida, que si Hirschi, sin esconderse, siendo el primero el atacar y el primero en cruzar la meta.
Es un lujo de ciclista, un sueño hecho realidad para todo aquel que ame este deporte y lo conciba como un juego de magos y personas extraordinarias.
Pogacar no esconde bazas ni juega al despiste, no al menos hasta la fecha, él va a lo suyo, abre camino y aglutina palmarés, con este Lombardía, es su tercer monumento en dos años.
Ponedlo en su justa medida, es otro monumento, monstruos como Sagan o Van der Poel tienen dos en varios años, Van Aert y Alaphilippe, sólo uno.
Pogacar, que encima le da a las grandes vueltas, lleva tres
Creo que las mejores ediciones de Lombardía son aquellas que acaban en Como, ya sin Sormano, pero con el encadenado San Fermo della Battaglia y Civiglio, al final.
Son dos tachuelas, duras y estrechas, al final de una eternidad que con los descensos posteriores suponen un espectáculo imborrable.
Yo vi en vivo aquel final de Giro de 2019 por estos lares, y la atmósfera del lugar supera con creces la preciosidad que es Bérgamo y el camino que rodea sus murallas.
En Como hemos visto memorables “solos” de Nibali y el duelo de éste con Pinot.
El desenlace de esta edición ha sido precioso y muy gratificante para el ciclismo español.
He de admitir que el dominio de Tadej en cada cuesta y descenso, añadido a su superioridad en el sprint, me hacía albergar muy pocas dudas sobre su victoria, pero chapeau por Enric Mas y Mikel Landa, dos acompañantes de podio que han dado todo lo que les quedaba.
Sé que cuando vas ahí, con el podio en un monumento asegurado es complicado pensar en la victoria sí o sí, pero lo cierto es que el desenlace pudo haber sido muy diferente si Enric se planta y, esta vez sí, se niega a darle un relevo a Tadej.
No lo hizo y fue con todo hasta el final.
Cuando se le puso a la par en el Lungo Lario Trento, llegué a pensar en esos desenlaces que sólo se producen en los monumentos, en los que no siempre gana el más rápido sobre el papel, pero no fue suficiente.
Ahora bien, puede estar muy orgulloso Enric, le ha plantado cada al mejor de su tiempo, al coco de los cocos, al mismo que batió hace una semana en San Luca, Bolonia.
Esta sensación de saberte cerca del mejor debe proporcionar un regusto brutal.
Imagen: FB Il Lombardia






