Opinión ciclista
San Remo: El Sagan de las maravillas
Peter Sagan, otra vez, frente al muro de los monumentos
Finiquitada la Tirreno, ya pensamos en clave de San Remo y Peter Sagan es el primer nombre que nos surge.
Si ahora mismo tuviéramos que buscar un ciclista de “Oliver y Benji” no pensaríamos en otro que no fuera Peter Sagan.
Para muestra un botón…
A veces me he preguntado cómo influye la técnica y el dominio de la bicicleta en los éxitos del ciclista.
Incluso a veces lo he preguntado a algunos pros, y le han quitado hierro, no todos, cosa que me ha sorprendido, la verdad, porque en esa pericia reside la clave, muchas veces.
Sagan: Donde no llega el físico, llega la técnica
Peter Sagan lo demuestra, de forma repetida, además. Aquel caballito sobre Cancellara rodando por el pavé, a sesenta por hora, cuando todos los demás se fueron al suelo.
No cupo otra expresión que la admiración en nuestra cara.
Como en la llegada de la Tirreno en la que se impone Marcel Kittel.
Sagan sendo Sagan
#sagan#tirrenoadriatico#petersagan pic.twitter.com/lVkBoBJiK1— Digital Cycling (@CyclingDigital) March 12, 2018
Peter Sagan es segundo, pero se gana el corazón del respetable, como en aquel descenso hacia Gap, cuando no pudo coger a Rubén Plaza, pero desarboló a los rivales.
Peter Sagan es la estrella total del ciclismo, eclipsa por donde pasa, con un remolino de gente a su alrededor, entre los que se cuenta hasta personal de seguridad.
Sea como fuere esa aureola no se traslada al balance de la campaña.
Un triunfo, el del Down Under, dos meses hace ya, más el previo a la vuelta australiana.
Un balance que dará por bien empleado si el sábado rompe la sequia de San Remo.
Calentando el ambiente, que si no le gustaría ganar como Kwiatkowski, chupando rueda, sin que le dé el viento.
Sagan piensa de Kiato lo que Cancellara de Sagan
No recordará Peter Sagan que Fabian Cancellara opinaba de él exactamente lo mismo, y no hace tanto.
La vida, caprichosa ella, te pone a cada lado a cada momento.
De cualquiera de las maneras, ese maillot irisado no le ayudará a pasar desapercibido por la Ligura y menos en las calvas del Poggio, allí donde ya marca su ataque.
Peter Sagan podría perfectamente esperar al final, hacer un Freire, un Zabel o un Cavendish, pero él, sin el adorno previo, como que no le gusta ganar, o al menos no le presta tanto.
Por eso Sagan lleva lo mejor del Bora, para endiablar el ritmo y no dejar a nadie indiferente.
San Remo bien merece el esfuerzo. San Remo es un monumento, y los monumentos marcan el tope en el ciclista de Oliver y Benji.
Sagan sólo ha ganado Flandes, hace dos años.
Su ausencia de las primeras plazas explica por sí sola la grandeza de estas carreras, el mejor resorte de ciclismo de antaño traído a nuestros días. Ese ciclismo que se juega sin partido de vuelta, sin dejar nada en el tintero.
Contamos las horas para el ataque de Sagan en el Poggio.
Imagen tomada del FB de Milano-Sanremo
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