Ciclismo
¿Qué hace Juan Ayuso en China?
El alargue de Juan Ayuso en China no tiene mucho sentido viendo su final de temporada
La presencia de Juan Ayuso en Guangxi chirría desde el primer momento.
Con media parrilla WorldTour soplando las velas de final de curso, el de Lidl Trek ha cruzado medio planeta para disputar la última cita del año en Asia.
Una decisión programada en agenda que cuesta encajar en la cabeza de un ciclista exhausto mental y físicamente.
El tramo final de su curso ha retratado a la perfección un 2026 siempre a contracorriente.
Un calvario de caídas e impotencia.
La caída en las clásicas canadiense-americanas desbarató cualquier atisbo de frescura.
En el Mundial de Montreal acusó el ritmo infernal y terminó descolgado del grupo de favoritos.
En Lombardía le tocó la ingrata tarea de remar a contracorriente, persiguiendo sombras y cerrando huecos a la desesperada sin opción real de disputar.
Una tónica frustrante para quien estaba llamado a liderar.
El problema no radica solo en este otoño estirado de forma innecesaria.
Salvo por destellos puntuales en el Algarve allá por febrero, la campaña no terminó de arrancar jamás.
La aparatosa caída en París-Niza torció la trayectoria y desde entonces todo ha sido achicar agua.
Únicamente en el Dauphiné ofreció chispazos de su clase verdadera, aunque efímeros dentro de una dinámica gris.
El viaje a China suena a prolongar la agonía de un año para el olvido.
Resulta urgente parar, vaciar la mente y analizar con frialdad por qué talentos de su misma hornada, como Isaac del Toro o el emergente Paul Seixas, han tomado un punto más de ventaja y le han adelantado de golpe.
Ayuso no necesita sumar kilómetros en Guangxi, necesita un borrón y cuenta nueva.
Imagen: ASO Charly López








