Ciclismo
Giulio Ciccone es uno de los ciclistas más fiables del pelotón
La salida de Giulio Ciccone de Lidl es injusta con su aportación al equipo estos años
El anuncio del cambio de aires de Giulio Ciccone deja un vacío importante en la estructura de Lidl-Trek.
No hablamos de una de las superestrellas que acaparan todas las portadas, pero tras permanecer en la escuadra estadounidense desde el año 2019, la aportación del ciclista italiano ha sido muy superior a la que habitualmente se le atribuye.
Sin el palmarés desorbitado de figuras como Tadej Pogacar o Remco Evenepoel, ni la irrupción prematura de jóvenes talentos como Paul Seixas o Isaac Del Toro, Ciccone se ha asentado con firmeza entre los puestos de honor del ciclismo internacional a lo largo de los últimos ocho años.
Sus trece victorias profesionales representan únicamente el remate a una trayectoria caracterizada por la presencia constante y una combatividad incuestionable.
Es un corredor impulsivo, de carácter difícil y gesto torcido en plena competición cuando las cosas no salen como espera, pero sobre todo es un competidor nato.
Muestra de esa capacidad para medirse a los nombres más dominantes fue el reciente Campeonato de Europa.
Pese al desgaste de la carrera y el ataque final de Remco Evenepoel, el italiano aguantó el ritmo del corredor belga y peleó el esprint hasta la extenuación en un final ajustadísimo.
Ese instinto combativo volvió a verse pocos días después en el Giro de Lombardía.
En lo que significó su despedida del equipo, Ciccone logró subir al podio final tras Paul Seixas y Enric Mas.
Cerraba así un ciclo que arrancó en 2019, cuando saltó al primer plano imponiéndose en la etapa del Mortirolo y conquistando el maillot de la montaña del Giro de Italia.
A partir de ahí, su palmarés ha sumado piezas de notable valor: la Clásica de San Sebastián, tres etapas en el Giro con dos clasificaciones de la montaña, la montaña del Tour de Francia, el Trofeo Laigueglia, el Giro de los Apeninos y triunfos parciales en el Dauphiné o la Volta a Catalunya.
A ello añade podios de prestigio en Lieja-Bastogne-Lieja, el Gran Premio de Quebec —donde también cedió ante Evenepoel— y la propia carrera lombarda.
Aunque en su momento intentó probarse como jefe de filas para la clasificación general de las Grandes Vueltas, el italiano comprendió pronto que su rendimiento óptimo residía en las citas de un día y en las jornadas seleccionadas.
A sus 31 años recién cumplidos y tras rubricar su fichaje por el conjunto Pinarello para correr junto a Tom Pidcock, la trayectoria de Giulio Ciccone confirma la relevancia de la fiabilidad.








