Ciclismo
Este triunfo de Seixas en Lombardía vale el doble
Paul Seixas en Lombardía: una victoria de presente, pero sobretodo el aviso para el futuro
El ciclismo es un deporte cruel con la autocomplacencia y agradecido con quien aprende de sus propios palos.
Paul Seixas acaba de firmar una de las campañas más brutales que se recuerdan para un chaval de apenas 20 años, y la ha rematado a lo grande, coronándose en Il Lombardía.
Lo fascinante de su triunfo no es solo la entidad del escenario o el nombre del trofeo, sino la forma en que lo ejecutó, apenas quince días después del varapalo que se llevó en el Mundial de Montreal.
En las rampas de San Femo Bataglia y Civiglio, no hizo falta pirotecnia ni arranques violentos.
Seixas trituró la carrera simplemente a ritmo, un martilleo constante e implacable que fue soltando uno a uno a nombres con mucho más galón y favoritismo teórico.
Remco Evenepoel terminó cediendo, Isaac del Toro vio cómo la brecha era insalvable, y tanto Enric Mas como Giulio Ciccone se quedaron sin capacidad de respuesta.
Fue una victoria inapelable, madurada con una madurez impropia de su DNI.
El francés ha sabido reinterpretar la rabia y la decepción de Canadá para transformarlas en una demostración de fuerza absoluta.
La autoexigencia con la que se ha empleado estas dos semanas previas solo la conoce él, pero el resultado ha sido un estado de forma estratosférico para cerrar el curso.
En su primer año completo con los mayores no solo ha debutado en el Tour de Francia o asumido galones en la cita irredenta del Mundial; suma ya a su vitrina la Itzulia, la Flecha Valona y su primer monumento.
Seixas se cobró además las deudas pendientes con rivales que le habían tomado la medida en meses anteriores, como Remco Evenepoel, Isaac del Toro o el mismo Tom Pidcock, más acetado al final en el mundial de Canará.
A todos los puso en su sitio.
Quizá hoy por hoy no esté en disposición de discutirle un mano a mano directo a Pogacar en plenitud, pero al resto del remillete, sí.
Y con la progresión que muestra en su estilo y en su mentalidad, el aviso queda enviado: en ausencia del caníbal esloveno, Seixas levanta la mano para ser la rueda a seguir.





Paul Seixas en Lombardía: una victoria de presente, pero sobretodo el aviso para el futuro

