Ciclismo
El mejor tiempo de Enric Mas
La reconstrucción de Enric Mas ha sido lo más destacado del final de curso
El final de año de Enric Mas vuelve a ser al nivel de aquel ciclista de 2022 que encadenó plazas de plata en Lombardía y La Vuelta, solo superado por Pogacar y Roglic, casi nada.
A la chita callando, con trabajo sordo y ciclismo en casa, reconstruyéndose desde la lesión y el ostracismo al que muchos le habían relegado, su final de temporada hace justicia a uno de los corredores más maltratados de los tiempos recientes.
En este camino muchas cosas han sucedido a su favor para que esto ocurriera, sin duda la salida precipitada de Pogacar de La Vuelta, un escenario que como vimos no solo ha beneficiado a Enric y sí a un grupo de ciclistas que convivía a su sombra.
Es cierto que Mas gana La Vuelta porque Pogacar no puede acabarla, pero también lo es que Enric estaba donde debía, inmediatamente tras el esloveno, presto a tomar el mando si la situación se daba y sólido en la resolución de la carrera incluso cuando el liderato le llegó sin esperarlo.
Lo que otras veces le habíamos recriminado, cuando su obsesión por el Tour le quitó de mirar a otros objetivos que habrían estado a su alcance, esta vez se dio, estuvo donde debía y logró un éxito mayúsculo.
Corrió el Mundial por la inercia de ser el ganador de La Vuelta, pero en el fondo no estuvo nunca enchufado para brillar en Canadá y volvió a Lombardía para volver a ser segundo, sin hacer ruido, mientras todos mirábamos otros nombres, él en la panza del grupo, viendo el destrozo que protagonizaba Seixas y emergiendo hasta ser segundo.
Un final de temporada excelente, increíble, que ahora mismo deja el runrún de saber si va a ser capaz de reeditar el año que viene lo que ha logrado este curso y de ver si su estatus ha cambiado definitivamente.








