Ciclismo
Fue el propio Juan Ayuso quien pidió ir a China
A pesar de sonar a castigo, Juan Ayuso estuvo en el epílogo de China por petición propia
La presencia de Juan Ayuso en el Tour de Guangxi no ha dejado a nadie indiferente dentro de un pelotón que suele mirar este viaje a China como un castigo de fin de curso más que como una oportunidad real de brillar.
Ver a una figura de su calibre con un dorsal en la espalda en vez de estar volando a su destino vacacional resulta llamativo, pero todo responde a una decisión personal del propio corredor tras un año complicado.
Leemos en la newsletter de Daniel Arribas las explicaciones de Aritz Arberas, preparador del ciclista de Jávea en Trek.
Fue el propio Ayuso quien pidió ir a competir a China.
Asume que la temporada no ha salido como esperaba y quiso ofrecerse al equipo para intentar rascar algo hasta el último día del curso.
Es un gesto de responsabilidad hacia su nueva estructura tras su sonada salida de UAE.
Ayuso siente que se lo debía a sus compañeros y a los directores, mostrando una madurez importante y previsión, porque el equipo no para de incorporar posibles rivales en su roster.
El trasfondo de esta decisión refleja el momento que atraviesa.
Terminó sexto en la general de Guangxi, pero el análisis técnico va más allá del resultado.
En el equipo admiten que algo falla.
Los números de los entrenamientos y las concentraciones en altitud no terminan de trasladarse a la competición.
Ha sido un año difícil, marcado por la caída cuando lideraba París-Niza, los problemas de salud en Itzulia y Dauphiné, y un Tour lejos de sus expectativas donde acabó séptimo.
Arberas recurre a la metáfora del coche de carreras: si a un monoplaza de primer nivel se le agrieta un manguito, deja de rendir como debe.
Ahora llega lo que su preparador define como periodo de barbecho.
Sin carreras en el horizonte, la prioridad es analizar datos, revisar el estado de salud y dar con la tecla exacta para solucionar el problema.
En el equipo abogan por la tranquilidad.
Ayuso tiene contrato largo y galones para pelear por grandes vueltas, clásicas y carreras de una semana.
La exigencia sobre sus hombros es máxima, pero antes de pensar en los objetivos del próximo año toca entender por qué se apágó el brillo en los momentos clave y devolver al motor su rendimiento habitual.








