Opinión ciclista
¿Pero qué le pasa al público en este Tour?
La hostilidad e inconsciencia de algunos aficionados en las cunetas es una de las marcas del Tour 2018. Josep Betalú nos quiso trasladar su opinión
Lo que estamos viendo y hemos visto en algunas subidas de este Tour de Francia es una pena, la verdad, jamás lo hubiera podido imaginar.
Quiero ponerme en la piel de los ciclistas: por su cabeza pueden pasar miles de cosas, eso depende de cada corredor, también puede suceder que vayas tan al límite que tu cabeza esté en blanco.
Sin embargo es una vergüenza que tengan que exponerse así.
Por suerte a mí nadie me ha molestado jamás, solo puedo decir cosas positivas de los espectadores.
No he vivido tener que pasar por bengalas, eso sí debe molestar.
Le maillot Jaune @GeraintThomas86 clairement accroché dans le final de l’étape… (via Beardmacbeardy sur Insta) #tdf2108 pic.twitter.com/UKlndoInpo
— Florian Ringuedé (@FlorianRinguede) July 25, 2018
La admiración por el ciclista
Como aficionado sólo siento admiración del primero al último corredor, a veces mucho más por alguno que va lejos de la cabeza.
Es cierto que es difícil controlar tanta afición.
Habían falta más vallas, más policía, más control, pero no es sencillo.
Es una pena que por unos pocos lo pagarán muchos en el futuro.
Lo que no me gusta es sentir tantos abucheos. En este punto vemos la cantidad de gente que tiene una vida vacía, capaces de criticar sin antes mirarse a uno mismo.
Eso es un problema de nuevas generaciones donde la educación y el respeto ya no forman parte de su vida.
Es un tipo de gente que está más pendiente de los demás que de uno mismo. Han dejado de protagonizar su propia vida y centran sus frustraciones en terceros.
Diría que es la enfermedad de sigo XXI.
El Tour es otro nivel
El deporte profesional es otro nivel, no tiene nada que ver ni de lejos con el deporte en otros niveles o en solitario.
Creo que el espectador tiene que disfrutar del espectáculo que ve, lo que vive en ese momento.
Tiene que olvidarse de la trastienda, de lo que dicen, de lo que oyen o creen entender, porque hay demasiado entendido sin entender.
Se ataca muy fácil desde el sofá de casa.
El deporte profesional es tan complicado que a veces se da la paradoja que el profesional parece saber menos que el aficionado.
La ignorancia es demasiado atrevida.
El ciclista profesional está pensando todo el tiempo cómo mejorar, cómo entrenar, cómo alimentarse, cómo descansar lo mejor posible….
Si cualquier persona en su trabajo hiciera la mitad de hincapié de lo que hace un deportista profesional por el suyo, lo comprendería.
Si cualquier persona fuera lo profesional que es un deportista veríamos cómo su productividad aumentaría considerablemente.
De eso se trata ser profesional y eso es aplicable al cualquier trabajo, en este caso sería el ciclismo.
Pero a veces es mejor exigir a los demás lo que no somos capaces de hacer en la vida.
Y el ciclista no merece este trato.
Por Josep Betalú
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