Ciclismo de carretera
Por el norte de Gran Canaria, vol I
El ciclismo en el norte de Gran Canaria muda de color en cada paso
El norte de Gran Canaria guarda esencias del océano en el ambiente y en el paisaje como ninguna otra zona de la isla.
Una carretera que serpentea juguetona con el gran azul, con nieblas frecuentes y cambios de tiempo que nos recuerdan que estamos en la mitad más húmeda de la isla. Un sitio alejado del escenario del sur, pero también atractivo y con grandes rutas para disfrutar de la bicicleta, saliendo, en ocasiones de la propia capital, Las Palmas de Gran Canaria.
En ella ponemos el kilómetro cero Las Palmas de Gran Canaria para trazar ruta redonda, de cien kilómetros y 1700 metros de acumulado que abre la ventana a los matices de una zona menos frecuentada por los ciclistas, alternando subidas exigentes y bajadas técnicas, haciendo buena esa afirmación que en Gran Canaria conviven varios climas.
Desde Las Palmas de Gran Canaria vamos dirección Galdar, paralelos a la costa, siguiendo sus entradas y salidas hacia el océano hasta el cruce de Moya donde giramos a la izquierda, por la carretera del Barranco de Moya y seguimos pasando por delante del Cenobio de Valerón, dirección a Guía.
Una vez por Guía, entramos en el cruce del Albercón de La Virgen, y luego hacia Moya por una carretera es muy bonita, con un paisaje de media montaña poco transitado por coches.
Mientras avanzamos, por eso, el tiempo va cambiando, sobre todo en el punto que dejamos la costa y empezamos a subir hasta Montaña Alta, antiguamente llamada Piedra Molino, donde se va notando el fresquito.
El sitio es perfecto para hacer parada y tomar un café.
Luego, hacia Fagajesto, donde ya notamos un cambio en el paisaje, la arboleda toma la ladera, es todo más frondoso por ser zona de pinar, antes de virar por el cruce dirección a Juncalillo/ Artenara para rodar por el Pinar de Galeote, donde nos enfrentamos a unas rampas cortas pero exigentes.
Fontanales y Moya son nuestras referencias, pasando por El Lomo del Palo, sitio de queserías especializadas en queso de flor, de leche de oveja, cuyos ganados veremos por los márgenes de la ruta.
Guardar un rato para Fontanales y una parada para degustar el queso, antes de seguir hacia Moya con una bajada larga y de vértigo que nos lleva directos al Pagador en la costa Norte justo donde cogimos el primer cruce. Desde aquí volvemos a Las Palmas de Gran Canaria por la autovía del norte para redondear una salida de cien kilómetros para sacarle más partido a la zona.
Y es que el norte de Gran Canaria es la caja de sorpresas de la isla.




