Ciclismo
Pogacar y Vingegaard, la época de los monstruos
La diferencia entre Pogacar y Vingegaard y el resto es algo nunca visto
Este ciclismo, para quienes llevamos ya un tiempo en harina, no es fácil de reconocer. No lo es, no puede serlo. Nunca se había visto algo igual: una diferencia, un abismo, entre los dos mejores —Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard— y el resto.
Sé que habrá quien diga que Pogacar está un punto, o dos, por encima del danés, pero ahora mismo Vingegaard tiene empatada la partida con el esloveno en la mejor carrera de todas.
El cálculo es sencillo. Si tenemos en cuenta que Pogacar ganó su segundo Tour con el nórdico a rueda, en el podio, desde entonces —año 2021— no ha habido otros aspirantes reales.
Vingegaard le dio la vuelta a la tortilla en los dos años siguientes, y el año pasado Pogacar empató la contienda.
La igualdad es manifiesta, y es justo lo que todos queremos para lo que se viene encima a partir de Lille, este sábado.
Pero al margen de esta rivalidad —que, si repasamos la historia del Tour, cuesta encontrarle parangón— lo que más impresiona es el hueco que les separa del resto.
En los Tours con etapas más cortas, las diferencias entre los dos mejores y los demás es un agujero negro. Incluso diría que la diferencia entre el primero y el segundo ya es grande, sobre todo en las dos ediciones más recientes, pero es que el tercero queda tan lejos como hace veinte años quedaba el décimo.
Richard Carapaz se quedó a siete minutos de Pogacar en 2021, y a unos dos de Vingegaard.
Al año siguiente, Geraint Thomas también se mantuvo en la barrera de los siete minutos respecto al ganador, pero a cinco de Pogacar.
La bomba llegó en 2023, cuando Vingegaard le metió siete minutos a Pogacar y casi once a Yates.
El paisaje del año pasado fue abrumador: Pogacar ganó con seis minutos sobre Vingegaard y más de nueve respecto a Evenepoel.
Así están las cosas. La diferencia es tan evidente, tan empírica, que pensar en otros favoritos despierta todas las reticencias.
No hay plan B con esta gente. Pero no solo eso: no dejan ni que lleguen las fugas.
Para que una escapada tenga éxito hay que, literalmente, dejarse la vida.
Mira, Jon Izagirre y Pello Bilbao pueden contarlo.
Es el tiempo de los monstruos.
La situación, por repetida que sea, no deja de impresionarnos. Y mucho me temo que este año será más de lo mismo, rodeados, además, de equipos con ciclistas que podrían liderar cualquier otra escuadra.
¿Lo lamento? No. Estamos viendo un ciclismo diferente, que se está normalizando. Luego vendrá otro, mejor o peor, pero otro.
Ahora bien, esto es historia, no lo dudéis.
Imagen: A.S.O.








Israel
3 de julio, 2025 at 13:58
De empatada la contienda entre Vingo y Pogacar nada ,hay que informarse mejor antes de escribir y no decir tantas sandeces ,Pogacar tiene 3 Tour de Francia ,el danés 2.
Saludos
Iban Vega
3 de julio, 2025 at 14:53
antes que opinar a la ligera, mejor leer con más detenimiento y ver que la contienda entre ambos empieza en el 2º Tour de Pogacar y que desde entonces están empatados a 2 en su pugna particular. No cuento el primero de Pogacar porque se logró ante Roglic