Ciclismo
Pogačar en la Vuelta, como Anquetil y Merckx
Pogačar está en la Vuelta para seguir completando el mejor palmarés que veremos en nuestras vidas
A los que nos gusta tirar de hemeroteca y trazar líneas entre épocas vemos un a clara a 48 h0ras que arranque la Vuelta.
Si ponemos la lupa en la presencia de Tadej Pogačar en la Vuelta, la conexión nos lleva directamente a dos nombres sagrados: Jacques Anquetil y Eddy Merckx.
Ambos pertenecen al club más exclusivo de este deporte, ese reducidísimo grupo de elegidos que acudieron a la ronda española impulsados por una necesidad puramente competitiva: ganar sí o sí porque les faltaba en el registro.
Hablamos de corredores con un palmarés labrado a capricho, repleto de triunfos en cualquier terreno imaginable, a los que la Vuelta se les presentaba como la pieza imprescindible para completar el encaje de bolillos y cerrar el círculo de la triple corona junto al Giro de Italia y el Tour de Francia.
A Pogačar, con todo lo que acumula en las piernas y el margen de años que le queda por delante, le faltan escasos hitos para redondear una trayectoria descomunal: la Paris-Roubaix, el oro olímpico y la propia Vuelta.
Si repasamos a los grandes mitos que lograron ganar el Tour en cinco ocasiones, el comportamiento con la ronda española fue muy dispar.
Bernard Hinault fue el único que dio bastante más de lo que el compromiso institucional le exigía.
El francés levantó el trofeo dos veces en España, firmando en su segundo triunfo una gesta épica con aquella recordada etapa de Ávila en la que destrozó el pelotón y llevó al límite a Vicente Belda y Marino Lejarreta.
Fue tal su entrega que Hinault hipotecó el resto de campaña por una lesión.
En el extremo opuesto quedó Miguel Indurain, quien jamás logró sintonizar con la carrera.
Mientras la prueba se disputó en primavera, las alergias, el frío o la irrupción de Melcior Mauri frenaron al navarro.
Cuando la ronda se trasladó a septiembre, lo intentó en la segunda edición tras el cambio de fecha, pero acudió a destiempo, a contrapié, y terminó abandonando antes de la etapa final.
Pogačar encara la oportunidad de saldar esa cuenta histórica.
Aparece como el favorito indiscutible en todas las quinielas, respaldado por un recorrido que se adapta perfectamente a sus virtudes.
Incluso el trazado parece diseñado a medida desde la misma salida en Mónaco, como si la propia organización hubiera extendido la alfombra roja hasta las puertas de su residencia para invitarle a hacer historia.
Imagen: ©PHOTOGOMEZSPORT2019









Galego da área mindoniense
22 de agosto, 2026 at 16:15
Fausto Coppi también lo intentó en 1959 (no pudo ir en años anteriores debido a enfermedades o lesiones), en cierto modo, aunque aquel intento tuvo el mismo resultado que lo de Miguel Indurain en 1996.