Opinión ciclista
Peter Sagan, el ciclista de doce meses
En el Tour Down Under Peter Sagan siempre moja, como en casi todo donde toma parte
Te levantas una mañana de enero y sabes que Peter Sagan ha ganado en Australia.
Sigues la primavera, y en el calor del café de sobremesa, ves a Peter Sagan brillar en Flandes, Wevelgem, ruta a Roubaix, San Remo…
Vas a la cama tarde en mayo, y te retuerces con los triunfos de Sagan en California.
Luego en el verano, está delante, partiéndose la cara en el Tour, haciendo caballitos en la Vuelta…

Y el mundial, esa carrera que lleva tres veces su nombre en el palmarés.
Esa carrera que espera recuperar en Yorkshire, el mundial de las multitudes.
A Sagan le gusta ver a Valverde de arcoíris, pero lo quiere de vuelta.
Dice que el de campeón eslovaco se parece bastante, pero no es el arcoíris.
Porque dentro de su leyenda, Sagan sería único si ganara cuatro mundiales, un paso por delante de Binda, Merckx, Freire y Van Steenbergen.
Peter Sagan empieza el año dando que hablar.
Es, lo dijimos, el rey Midas del ciclismo mundial.
Con la bicicleta de aluminio que pone en marcha en el criterium del Down Under, un movimiento de marketing perfecto que le da visibilidad a su marca.
Esa misma que le hace priorizar entre California y el Giro en mayo, porque allí está su sede.
Peter Sagan sigue dando que hablar en la carretera, compitiendo, ganando, donde puede, pisando una cantidad abrumadora de podios durante todo el año.
Es el ciclista de doce meses, y aunque muchos lo consideren la estrellita consentida y mediática del pelotón, lo cierto es que le da a este deporte lo mejor de cara una de sus pedaladas.
Imagen: © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto & VeloImages


