Ciclistas
Lo que el ciclismo ha cambiado entre dos París-Roubaix
Dos años y medio después, la París-Roubaix se celebra en un ciclismo muy diferente
La París-Roubaix de 2020 será para siempre una eterna cuenta pendiente, pero la de 2021 se ha hecho de rogar.
Tres aplazamientos no nos han enfriado la pasión por una de las grandes carreras de la campaña, una de esas que es tan especial y dura, que sólo te puede decepcionar si el ganador no es el que tenías en mente.
La París-Roubaix que veremos el domingo se quedó sin celebrar en el confinamiento en la primavera de 2020, luego, cuando la programaron para octubre y otra vez quedó sin correrse.
Fue ese famoso “superdomingo” coincidiendo con Tourmalet, que tampoco se pudo subir, en la Vuelta, y el final de Milán del Giro.
Ese día por cierto llovió en Roubaix, por que todos miramos aquel domingo el tiempo en el norte de Francia.
Este año, la ola de primavera de la pandemia en Francia volvió a dejarnos sin Roubaix aunque con la sensación de que, si las cosas iban medianamente bien, la carrera podría correrse en octubre.
Y ya está aquí, una nueva París-Roubaix, casi dos años y medio después de verla aquel domingo de Ramos
Ahora vayamos a esa época, a esos días ajenos al desastre del Covid19 y recordemos el triunfo de Philippe Gilbert, quien mucho me temo se quedará sin San Remo para completar su grand slam de monumentos.
De aquella carrera no olvidamos el mano a mano entre Gilbert y Sagan, quien defendía corona, el excelso ataque de Philippe creo que en el tramo siguiente al Carrefour, la magna entrega de Nils Politt, la continua persecución de Wout Van Aert, caído por el camino.
El top ten de esa Roubaix lo formaron los mentados Gilbert y Politt más Lampaert, Vanmarcke, Sagan, Sénéchal, Teunissen, Stybar, Siskevicius y Langeveld
Se quedaron a puertas de entrar ahí Naessen, Van Avermaet y Küng.
Os pido que el domingo cojáis ese listado miréis cuántos nombres cambian en dos años y medio de ciclismo en el espejo de la París-Roubaix.
Ahora contamos para ganar aquí con Asgreen, Van Aert y Van der Poel un punto por encima del resto.
De ese top 10 alguno resistirá, pero casi seguro que Roubaix no se niegue al mismo vuelco que ha sacudido al ciclismo en general, pues el ciclismo que teníamos en esa primavera de 2019 estaba, sin saberlo, en la antesala de una revolución antológica.
Para que os hagáis una idea, entonces Tadej Pogacar era un prometedor ciclista mofletudo con Algarve como mejor resultado y un reciente regusto dulce en la Itzulia, Egan Bernal no había ganado el Tour y Primoz Roglic no había pisado el podio de una gran vuelta, lo haría por primera vez en unas semanas en el Giro.
Julian Alaphilippe dominaba la primavera, sin atisbo de la rivalidad que le plantearían VDP &WVA, y Jakob Fuglsang era su principal rival.
Alejandro Valverde vestía agobiado el arcoíris, por que los resultados no llegaban y el atisbo de travesía en el desierto que le esperaba al ciclismo español
El meneo que hemos visto en el ciclismo en este tiempo es histórico, al punto que entonces Geraint Thomas, Chris Froome y Simon Yates eran los vigentes ganadores de las tres grandes ¿quién apostaría ahora por ellos?





