Ciclistas
Milán-San Remo: El esloveno que gana es Mohoric
La Milán-San Remo entra el relato de grandes gestas de Mohoric
Que Matej Mohoric diga tras ganar la Milán-San Remo, que ésta llegó después de su mejor descenso evidencia el precio que pone la Classissima para ser ganada.
Sin Colbrelli en la salida, una de las muchas bajas que se dieron en la carrera, Mohoric era el líder de Bahrain -dos monumentos de los dos últimos celebrados- sabía qué tenía que hacer si quería estar donde ha acabado.
Claro que una cosa es saber qué necesitas, y otra hacerlo, y el esloveno lo ha hecho perfecto.
Dejó el artificio para otros y sacando lo mejor de sí en un descenso que entronca con las grandes bajadas de siempre del Poggio, saltando en el momento exacto, a 4,6, a poco de pasar la cabina, tomando la aspiración a Pogacar y saltando a por la presa.
Empezaba entonces el show, trazadas increíbles, un par de salvadas que nos quitaron el aliento -la primera sacó a Pogacar de cabeza-, y dos largos kilómetros en los que se mantuvo a flote, sabedor que atrás todos eran tan favoritos, que se iban a mirar.
No le sobró mucho, pero sí lo suficiente para que Pogacar no haya sido el primer esloveno en ganar San Remo.
El doble ganador del Tour demostró que tenía todas las habilidades para ganar esta carrera en un plan perfecto de su equipo, que llevó desde Cipressa la carrera a mil con los cabeceos de Polanc y el sufrimiento de Formolo.
La pasada que Ulissi le pegó a Laporte en el inicio del Poggio fue la antesala de lo que iba a suceder, tres ataques de Pogacar, que dejó tieso, entre otros a Van Aert, quien nos recordó al del año pasado, siempre apagando incendios.
Y en este caldo, el mejor ataque fue el de Kragh Andersen, antesala de la carrera que nos dio Mathieu Van der Poel, de quien poco o nada sabíamos y que ahora, pam, se ha metido tercero en el podio de San Remo.
Decir que ha estado ahí, en su primera carrera, días después de anunciar su reaparición, es sencillamente brutal, tan inesperado como alucinante.
Es un corredor único.
Cuando cruzó la meta Mohoric y se paró con su auxiliar, se juntó ahí un corrido de ciclistas, Van Aert, Pedersen, VDP, Pogacar y cia que son los garantes de un ciclismo que, incluso en San Remo, esa larguísima clásica que da el momento más eléctrico del año, nos sigue teniendo muy pendientes.
Sin embargo que no nos vengan con monsergas, la distancia del inicio del Poggio a meta sigue estando entre lo mejor del año, Matej Mohoric lo ha certificado con su Milán-San Remo.
Imagen: FB de Milano Sanremo




