Ciclistas
Un viaje a los Lagos de Covadonga
Lagos de Covadonga: donde el ciclismo se hizo mito
En los Lagos de Covadonga el ciclismo se viste siempre de gala.
Fue allí donde la Vuelta se reinventó, donde las leyendas se midieron con el asfalto y donde los aficionados entendimos que subir una montaña podía ser algo más que un esfuerzo: podía ser poesía.
Corría 1983 cuando TVE decidió retransmitir en directo una llegada inédita.
Nadie sabía lo que se iban a encontrar los corredores.
Decían que era una subida hermosa, pero durísima.
Y vaya si lo era.
Aquel día Marino Lejarreta escribió su nombre junto al del propio Hinault en una ascensión que cambió la historia de la Vuelta.
Covadonga nacía para el ciclismo con una épica que, cuatro décadas después, sigue intacta.
Después llegaron los Millar, los Lucho Herrera, los Perico Delgado, los Jalabert… todos ellos dejaron allí algo de su alma.
Subir a los Lagos era —y sigue siendo— sinónimo de grandeza.
Un lugar donde el silencio solo se rompe por el jadeo del ciclista y el cencerro de alguna vaca entre la niebla.
Un rincón donde el paisaje y el sufrimiento se funden hasta parecer una sola cosa.
En aquellos años, los desarrollos eran de acero, los maillots de lana, y el 15% de la Huesera se subía con fe y orgullo. Hoy los tiempos han cambiado, pero la emoción sigue siendo la misma.
Los ciclistas de entonces soñaban con lo que tenemos ahora —cámaras en cada curva, datos al segundo, seguimiento en directo—, y nosotros soñamos con lo que ellos vivieron: esa pureza, esa épica, ese ciclismo que olía a tierra mojada y a gloria.
Y quizá por eso, cada vez que el calendario se abre y vemos “Lagos de Covadonga” escrito en una fecha, nos recorre el mismo escalofrío.
Porque volver allí, aunque sea en versión cicloturista, es volver al origen de todo.
El Desafío Lagos de Covadonga 2026 ya ha abierto inscripciones
La cita será el sábado 6 de junio, con dos recorridos —Gran Fondo y Medio Fondo— que permitirán a cada ciclista enfrentarse a su propio mito. Inscripciones abiertas desde el 12 de noviembre en rockthesport.com.
Porque hay puertos que se suben con las piernas… y otros, como Covadonga, que se suben con el alma.
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