Ciclismo
Isaac del Toro prefiere «malo conocido»
Tour y monumentos, entre otros, estarán vetados a Isaac del Toro en UAE
Isaac del Toro ha renovado con UAE.
El mexicano prefiere malo conocido que bueno por conocer, aun a sabiendas de que la sombra de Tadej Pogačar proyecta una espera larga.
El esloveno no durará eternamente en la cima, y de hecho facilitó las cosas a su compañero para sellar el podio en el Tour frente a un Remco Evenepoel que nunca estuvo realmente a tiro.
Pero la duda es inevitable cuando las aspiraciones del joven choquen con la voracidad del jefe.
Del Toro acaba de estrenarse en la Grande Boucle, es muy joven y su ambición aún tolera galones ajenos.
El problema vendrá cuando el tiempo avance y el margen de crecimiento exija galones propios.
Pogačar ha sugerido que su carrera no se extenderá infinitamente, pero en el corto plazo —hablemos de dos o tres temporadas— el escenario es rígido.
Del Toro debe asumir que el Tour, e incluso otra gran vuelta o cualquier monumento, seguirán vetados mientras el líder completa su catálogo de victorias.
Queda pendiente esa Itzulia que se le atragantó en 2021 ante la pinza de Roglič y Vingegaard.
Mientras el esloveno tacha casillas, el resto aguarda turno.
Y el panorama puede saturarse aún más si se concreta el supuesto acuerdo con Paul Seixas.
Si la promesa francesa desembarca pronto, la estructura reunirá en sus filas al primer, tercer y cuarto clasificado del Tour en un mismo autobús.
Recordaba una charla con Joxean Fernández Matxin en el podcast.
Al preguntarle qué le faltaba a su plantilla para alcanzar la perfección, respondió sin titubear que Mathieu van der Poel.
Una contestación tan gráfica como reveladora.
A quién no le gustaría contar con semejante bestia, pero el matiz expone la mentalidad del bloque.
En UAE lo quieren todo y no se molestan en disimularlo.
No es algo censurable desde la lógica de mercado, pero resulta nefasto para el espectáculo si pretendemos conservar cierta competitividad en la ruta.
Aunque al final esto sea una ilusión y, como decimos en Cataluña, «són faves comptades»: es lo que hay, se toma o se deja.
Imagen: A.S.O./Romain Laurent








