Mundo Bicicleta
Hasta siempre, Neus Cañardo
Me admitió Neus que cuando vio la imagen de la portada, con su padre, llenando el ancho de la misma, guapo, fuerte, joven, vigoroso, no pudo menos que darle uno, dos, tres, cien besos.
Aquella conversación, corta pero intensa, no necesitó de mucho más.
Neus Cañardo era todo gratitud por la obra que le habíamos dedicado a su padre, una figura de esas que por su carácter pionero merecía un gesto, un momento, en nuestra memoria.
Porque es eso lo que se nos va, como cada vez que perdemos a uno de nuestros mayores.
Con Neus Cañardo se nos va ternura, sapiencia y cariño, pero también memoria como cuando se van el ciclista Miquel Pacheco o el histórico presidente del Montcada, Joan Navarra.
La memoria se va con gente como Neus Cañardo
Un día de frio invierno Neus Cañardo nos abrió las puertas de su casa cerca de la Meridiana, con vistas a su querido Club Natació Sant Andreu, para hablarnos de su padre, de Mariano Cañardo.
Afanosa, coherente, explícita, Neus era una cerilla, encendida, revolviendo cajones, buscando revistas. Calor en medio de una jornada que recuerdo lluviosa y desapacible.
Y me habló de Mariano, de su mísera infancia entre Olite, Jaca y Barcelona. De su hambre perenne.
Recordó sus inicios en el ciclismo, su instalación en la elite del primer ciclismo en España, sus métodos y sus aventuras en Amelié-les-Bains, al otro lado de la frontera de un país que percibía los primeros síntomas de una guerra civil.
Me contó historias que no creeríais, que recuerdan a aquellas andanzas de Gino Bartali y los judíos que salvó en la Toscana tomada por los nazis. Historias que permanecerán en el anonimato que me solicitó.
Y me habló de lo que fue su padre, de lo que significó y contribuyó para que las cosas fueran como son ahora.
En su comedor, no muy grande, iluminado, presidido por un cuadro con su padre pintado, retratado en una de las imágenes más divulgadas del amigo Mariano, creo recordar que con los colores blaugranas.
Con Neus presentamos el libro en el Camp Nou, en un anfiteatro lleno, en una de las tardes que con más cariño recuerdo.
Ya veis no hacen falta muchos momentos para definirla como la persona entrañable y lúcida que conocimos, como la persona que nos guio por los recodos de la historia de nuestro primer campeón.
Queríamos acordamos de ella, ahora que nos deja. Fue un placer conocerte Neus, a ti y a los tuyos. La memoria que contigo se marcha, la mantendremos viva en nuestro corazón.




