Opinión ciclista
Si no hay respeto al ciclista, no queda nada
A Marco Haller le arrancan un bidón de la boca como si nada
En la historia del ciclismo la relación del público y el ciclista siempre ha mantenido unas formas, esa línea bien visible que son las vallas hacen milagros.
No obstante, hay muchos momentos que la valla no media entre personas.
Lo vemos en ciertas subidas, con ciertos personajes, auténticos subnormales de manual que piensan que el ciclista está pasando el día por la montaña.
Cuando pudimos escribir la historia de Jaume Mir, pudimos ver la profundidad de su experiencia.
Casi todos los grandes campeones de los últimos cincuenta años pasaron por sus manos, también Eddy Merckx, con quien mantuvo una buena relación.
El día D, que esa relación dio un paso adelante, fue un estrecho pasillo humano por el que pasaban los ciclistas hacia una salida.
Merckx causaba furor, auténtica pasión, era el mejor, y sigue siéndolo, de toda la historia.
De repente una mano surge de entre las cabezas de la gente y agarra la gorra del astro belga.
Eddy Merckx que aplicaba la altivez de la carretera en todos los momentos públicos de su vida, se giró y agarró al niño que le había arrebatado la gorra, un simple gorra.
Jaume Mir estaba ahí y los separó, puso paz.
“Desde entonces tuvimos una relación mucho mejor” nos comentó.
La anécdota viene a cuento con lo que le ha pasado a Marco Haller en este Giro de Italia.
Creo que su reacción es la adecuada e incluso corta https://t.co/5OKXLS4OAn
— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) May 23, 2019
El ciclista no sé si va hacia una salida o el coche del equipo tras una llegada, con un bidón entre los dientes hasta que un idiota piensa que debe ser su souvenir y se lo arrebata.
A la brava.
Marco Haller suelta las manos y se encara con el personaje
Entendemos que el bidón es el elemento más icónico que un aficionado puede llevarse a casa, pero ¿a qué precio?
A Marco Haller se le asalta literalmente por un jodido bidón.
Y la cosa pudo pasar a mayores, porque si el ciclista le toca la cara a ese impresentable se podía quedar fuera de carrera por una situación que él no ha provocado.
Hablamos de la afición italiana, más entendida, más culta, pero este imbécil no los representa
Haller representa a un equipo, lleva un nombre escrito en el maillot, debe dar ejemplo, sí, pero también hay que ponerse en su lugar.
Está trabajando, va tranquilo y le ocurre esto.
El ciclista no es una máquina, piensa, siente y sufre.
Y en Katusha no sé si el ambiente será el mejor, porque tendrán un maillot muy bonito, una estética envidiable, pero los resultados brillan por su ausencia.
No podemos pedir que el ciclista se corte como si nada, porque no es de recibo que alguien te asalte así.
Cuando vemos cosas así, cuando vemos atontados corriendo tras los corredores y con ellos en Alpe d´ Huez, no podemos tener más empatía con esta gente que se pone el límite para que cuatro desalmados se rían de su esfuerzo.
Y que dé gracias el noble señor, porque si coincide con Merckx igual se hubiera llevado una buena hostia.
Imagen: Cicloweb







Mikel
24 de mayo, 2019 at 23:56
Estamos llegando a un punto en el que predomína el más absoluto desprecio por los demás,en todos los ordenes,sea en la vida diaria, en el trabajo o el deporte. A muchos de estos subnormales yo les definiría como gentuza, sin sentido del respeto ni de la empatía. Troles modernos, no de las cavernas, pero troles, y a otros como “toreros frustrados” esos que se mueven por las cunetas metiendo “el capote” entre las ruedas de las bicicletas. Un circo lamentable, muy lamentable. Nos viene grande todo.