Opinión ciclista
La gente del ciclismo quiere pasar desapercibida
Si se habla de ciclismo cuando no toca, la gente del ciclismo sabe que no es para bien
La gente del ciclismo, los aficionados al ciclismo, somos gente sencillita, quizá con gustos exquisitos en material y ganas de gastar una buena pasta en la ultima tontería, pero nuestro coto es el que es. Nos gusta lo nuestro y que no nos lo toquen.
Un círculo reducido muchos meses al año en el que nos lo pasamos bomba con nuestras vueltas pequeñas y grandes clásicas que pasan de puntillas por los grandes titulares.
Con verlas, con saber de ellas, la gente del ciclismo se da por satisfecha.
Eso, junto a la salidita en bici. Cosas simples, sin pedir gran cosa.
Una vez al año el tinglado se va un poco de las manos, sale del círculo de la gente del ciclismo.
Principalmente durante el Tour de Francia, un poco en la Vuelta a España, menos en el Giro. Y el mundial si hay algún español en la puja.
Recerdo aún aquella carrera de Florencia entre Purito y Valverde. La que se formó.
Dicho esto, hecho este preámbulo hay ciertos momentos al año en los que no toca que grandes medios pongan el foco en este modesto mundillo.
Por ejemplo nos llamó la atención ver ciertas alcachofas entre los micros que rodeaban a Chris Froome en el inicio de la Vuelta a Andalucía.
Interesa por el morbo y el carroñerismo que no se corresponde en interés cuando emerge sólo lo deportivo.




