Opinión ciclista
¿Por qué funciona el Tour Down Under?
No es casualidad que el Tour Down Under sea la carrera de apertura del World Tour
El ciclismo en Australia en enero es como Europa en julio.
En Adelaida, en el otro lado de la isla continente, se corre una carrera, el Tour Down Under, que nos deja el cuerpo raro en medio de un invierno que ahora sí arrecia con intensidad.
Y lo hace así, porque esta carrera de escasas veinte ediciones se ha equiparado a las grandes europeas de siempre por varios motivos,

El primero reside en la transformación justa de una prueba que llegaron a ganar ciclistas como Stuart O´Grady y André Greipel y ahora disputan Porte, Impey, Luisle, Bernal y Dennis.
Tour Down Under: Es dura, algo, pero lo suficiente
Son seis días de competición por los aledaños de Adelaida, con jornadas de unos 140 kilómetros y la nula necesidad de cambiar de hotel durante toda la carrera.
Algo que desde fuera no apreciamos, pero que los corredores valoran.
Es el evento anglosajón por antonomasia, con patrocinadores en cada una de las etapas, como California, y contratos de patrocinio que, en el caso de Santos, se va a los tres años vista.
Con esa certeza económica se puede trabajar bien y ser el telón que abre la campaña de Sagan, Viviani y otras estrellas europeas que se van a Australia una o dos semanas antes porque están cómodos al tiempo que huyen del horrible frío de sus países.
El Tour Down Under funciona pues camina en un círculo virtuoso
Nacex te lleva la bicicleta donde les digas
En Adelaida los días de carrera son días de fiesta, de bicicletas por la calle, de actividades y conciertos.
Venden también en el mercado doméstico.
Lo ha sabido hacer bien, sacar tradición ciclista de donde no la había y poner Australia en el mapa ciclista.
Estaría bien, por esos lares, tomar nota de su éxito.



