Ciclismo antiguo
Tour 1990, el sexto de Indurain debió ser el primero
Aquel Tour de 1990 de Indurain pudo ser el primero de la serie
Una de las preguntas generalmente más socorridas para los amantes del ciclismo de mi quinta y los que no lo son, es sobre el sexto Tour de Indurain y qué habría pasado si en 1990 hubiera liderado el Banesto.
Cuánto nos gusta especular, cuánto disfrutamos sacando conclusiones propias, personales que luego compartamos o no, nos llenan el rato de forma más tonta.
En el imposible del sexto Tour, siempre ha habido algo que lo ha impedido.
En el caso de Indurain, quien 30 años sigue estando tan vigente como entonces, la pregunta reside dónde perdió el que pudo haber sido su sexto Tour y como estas largas horas de invierno nos dejan tiempo libre, qué mejor que emplearlo en hacer cábalas y conjeturas sobre lo que no fue.
Hemos hablado del danés que impidió el sexto Tour de forma cronológica, sí Bjarne Riis en 1996, consideraciones farmacológicas al lado, fue el verdugo que impidió un registro que muchos veíamos muy posible, tras verle ganar la Dauphiné semanas antes.
El mal tiempo y cuestiones que un día Miguel quizá cuente, enfriaron, toda vez que la carrera se hizo imposible con el paso de las etapas.
Sin embargo habría que irse a lo que pudo ser y no aconteció el año 1990
Para que nos hagamos una idea, en esas fechas Indurain tenía 26 años, era un tremendo ciclista, con un interesante palmarés en ristre pero muchas lagunas aún en las grandes vueltas.
Había ganado su primera etapa en el Tour, Cauterets 1989, pero en el escalafón del equipo era el segundo con Perico en la capitanía.
En el reparto de roles, Indurain debió disputar la Vuelta, pero ésta, en abril, con frío, más violenta y todo lo que queramos añadirle, nunca le fue bien.
Desde la jornada de Ubrique, aquella que situó a Marco Giovanetti lejos de sus rivales, Indurain fue a contrapié, agravado por una gripe que le mermó en la cronoescalada de Valdezcaray.
Perico tuvo que tomar el mando, pero se le hizo corto el recorrido y acabó segundo superado por italiano.
En el Tour era al revés, Perico en líder, Indurain en segundo escalón.
Las cosas ocurrieron al contrario que la Vuelta.
El segoviano en apuros constantes y Miguel socorriéndole
La jornada clave fue Alpe d´ Huez donde Indurain se dejó once minutos, tras tirar fuerte del grupo de escapados en el que estaba Perico para acabar con la resistencia de Claudio Chiapucci, líder sólido tras unas fuga bidón.
Tour 1990: Indurain lo dio todo, pero Perico no remató
Bugno, Breukink y, sobretodo Lemond, andaban más, mucho más.
A los pocos días camino de Saint Etienne Indurain cogió el corte bueno que Perico no enganchó.
Miguel a esperarle.
Las cosas se clarificaron en los Pirineos.
En Luz Ardiden, con Lemond desmelenado al asalto del amarillo de Chiapucci, Perico reventó e Indurain fue el único en seguir al americano para, no contento con ello, ganarle la etapa.
¿Concusión?
Que sin la minutada de Alpe d´ Huez, ni las ayudas varias a Perico, Indurain habría estado en el podio y posiblemente complicando el tercer triunfo de Lemond.
Eso es algo tangible y demostrable con números en la mano, pero aventurar que hubiera ganado es otra cosa, el ciclismo son muchas cuestiones, y entre otras no es lo mismo ser líder de partida, que sobrevenido y Miguel hasta la fecha no había demostrado lo que Perico llevaba años siendo, uno de los corredores más importantes del pelotón internacional.
Por eso, y aunque aquel Tour fue frustrante para el equipo navarro, hablar a toro pasado nos traiciona a muchos.
Imagen: FB de Ciclismo por instinto






Geyperman
7 de noviembre, 2023 at 16:06
Yo creo que entonces ni el propio Induráin se veía ganador del Tour. Posiblemente lo supo al acabar aquella edición y sobre todo al acabar segundo en la Vuelta del año siguiente.
Galego mindoniense
22 de noviembre, 2023 at 2:35
En mi opinión, en 1990 hubiese sido el 6°podio de Miguel Induráin en le Tour de France; pero no su 6°victoria en esta carrera. Si ya haciendo la cuenta simple que supone descontar únicamente esas diferencias sin tener en cuenta el contexto, apenas dan los números para ver una victoria de Miguel Induráin; imaginaos si hubiese tenido el marcaje de los otros favoritos. Simplemente, no le daba para derrotar a Greg LeMond en esa edición. No obstante, el podio sí que hubiese sido factible; eso sí. Aunque a saber donde habría acabado Perico en ese caso… pero, bueno, mejor un 🥈 o un 🥉 que un 4° (tanto para el Banesto como para 🇪🇸).
Tácito
31 de enero, 2025 at 16:10
El que falló fue Perico, en el que fue su último gran año como aspirante real a la victoria. Desde el 87 había ido a más y solo un año antes se había mostrado sobrado de fuerzas para ganar pero ya sabemos que pasó.
Si volvemos al 90 y me aseguran que Perico sale en óptimas condiciones (si creemos lo de susbproblemas estomacales) mi apuesta en el equipo sería por él. Para ganar a Lemond o Fignon había que ser perro viejo y a Breukink en 21 días se le veían las costuras.
Indurain aprendió mucho de este tour y se deshizo de sus dudas tras su pobre Vuelta España como líder, salir de jefe de filas no era lo mejor visto lo visto…
Iban Vega
31 de enero, 2025 at 17:31
a ver lo que aquí se comenta es todo a posteriori y eso es muy sencillo. Todo lo que dices está cargado de razón.