Cicloturista
En la Costa Daurada, el ciclismo viene de muy antiguo
El ciclismo marida con todos los paisajes de la Costa Daurada
Para saber de ciclismo por la Costa Daurada, hay que irse lejos.
Cuentan las crónicas presentes que la Volta a Catalunya es una de las carreras más antiguas del calendario. Una prueba más que centenaria que, sin embargo, tuvo su espejo en su hermana pequeña, la Volta a Tarragona, nacida tres años antes que la de Catalunya, y referente en la historia del ciclismo a este lado de los Pirineos.
Por que el ciclismo en Tarragona y su provincia, conocida mundialmente como Costa Daurada, viene de antiguo, de muy antiguo, de antes que lo concibiéramos como tal en una tierra extensa mecida por el Mediterráneo, pero encajada en una zona de puertos y montañas de tantos tamaños que merecen una visita.

@JoséCarlosLeón/PTDT
Un paisaje privilegiado por muchas e interesantes culturas, desde los íberos, a los fenicios y romanos, que recoge, generosa, todos los legados para dar forma un territorio perfecto para disfrutar sobre una bicicleta. Un disfrute que es global de 24 horas, pues a las maravillas de paisajes de la singularidad del Priorat o la Serra del Montsant se añaden producto y experiencia en recibir gente de todo el mundo.
Productos en la mesa que maridan ciclismo y Costa Daurada, que van desde los mejores frutos secos que se conocen, en la zona del Baix Camp, cerca de Reus, a carnes guisadas del interior y los mejores pescados llegados a las lonjas de la costa. Eso es para el ciclista de buen comer, para el que quiere premiarse tras una salida llena de experiencias.
Quien quiera inmersión total, cuenta con un alimento estrella, el calçot, una especie de cebolleta alargada y sabrosa que remojada el romesco, una salsa muy especial, sabe a gloria como premio tras la marcha.

@PTDT-Costa Daurada
365 días “open cycling”
Dicen que la época de los calçots se ubica en los días previos a la primavera, allá por febrero y marzo, cosa que no es un problema, pues el ciclismo en la costa Costa Daurada es de 365 días, pues el clima es perfecto, incluso en invierno, para rodar y rodar.
Días cada vez más largos y mañanas soleadas propician que el ciclismo sea un placer, incluso esas jornadas en las que en muchos sitios el invierno se expresa con rigor. Luego ya, cuando llega la primavera y el verano aterriza en el lugar, el ciclismo se viste de corto y sabe mejor.

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Para quienes aman el paisaje y los matices rugosos de su silueta, por eso, queda el otoño, una época perfecta para conocer el emblema interior del ciclismo en la Costa Daurada, el Priorat, esa región inalterable al tiempo que se viste de suaves colinas, para disfrutar de la bicicleta en carreteras poco transitadas entre lomas sembradas de viña.
Un buen Priorat, denominación de origen calificada, fuerte y con carácter puede llenar el final de cualquier marcha
Su acceso es relativamente cercano a polos de la potencia de Cambrils y Salou, desde donde salen muchos pelotones hacia lugares como Falset, capital de comarca, o Porrera y Gratallops, pequeños pueblos con encanto, escondidos, que se abren en canal cuando el ciclista llega ávido de experiencias.
Si el menú al final del día ha de ser de pescado, mejor regarlo con un garnacha blanca del Priorat.

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Mar y montaña
Antes la familia habrá disfrutado de las playas, de PortAventura y de centros turísticos de primer nivel mundial.
Mientras eso ocurre, el que se adentra en persona por las raíces de una tierra fecunda en viña que ofrece subidas de todos los tipos, algunos emblemas como La Mussara, celebrado lugar para miles de cicloturistas.
En el recorrido cabe también la Serra Montsant, una de las aristas del Priorat, lugar de rocosos frontales, trepado también de viña, con una subida mágica, Siurana, cuna de un excelente aceite.

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Al otro lado de La Mussara, permanecen perfectos grandes testimonios del Císter, desde Poblet, patrimonio mundial de la humanidad, a Santes Creus, símbolos de una época en la que la norma se interpretó con rigor. En la Conca de Barberà, el ciclista nunca habrá de perder de vista las murallas de Montblanc, enclave capital desde el medievo.
El ciclismo por la Costa Daurada invita a rodar fuerte y arrojar watios, paralelos al mar
Ahí tan cerca del Mediterráneo y con olor a sal, cada uno llegará donde las piernas quieran llevarle, por que Tarragona y provincia, la Costa Daurada, son un plato en el que el ciclismo se sirve de mil maneras.



