Connect with us
Leaderboard 1 XX
Leaderboard 2 XX
Leaderboard XX 2 – 2imagen

Síguenos y subscríbete

Como estar informado y participar en sorteos de carreras y productos, NO TE LO PIERDAS!

Ciclismo antiguo

Ciclismo español, los escaladores que han sobrevivido al tiempo

Publicado

en

DT – 2022 post

Un viaje por los mejores escaladores de siempre del ciclismo español

Negar que la historia del ciclismo español se asienta en parte en la suerte de los escaladores es negar la mayor, pues si un ciclista ha erizado el vello en este lado de los Pirineos es ese que rompía cuesta arriba la carrera en mil pedazos….

Tras el paréntesis obligado por la Segunda Guerra Mundial, el ciclismo español se puso paulatinamente en órbita y concurrió en el Tour de 1949 con un equipo compuesto por seis corredores: y buenos escaladores Julián Berrendero, Bernardo Capó, Dalmacio Langarica, Emilio Rodríguez, Bernardo Ruiz  y José Serra. A la larga abandonaron todos.

El único que resistió algo más antes de capitular fue José Serra, oriundo de la localidad de Amposta, apostada a orillas del río Ebro. En cambio, al cabo de dos temporadas, se decidió concurrir de nuevo en la ronda gala, mediante una escuadra compuesta por ocho componentes, con Bernardo Ruiz al frente.

El corredor oriolano había alcanzado un buen prestigio a raíz de un triunfo no esperado en la Volta a Catalunya (1945). Cabe memorizar también su victoria absoluta en la Vuelta a España (1948) y otras carreras por etapas de cierta identidad que venían a anunciar un buen porvenir.

DT – Swiss 400×400
Endura 400×100



¿Quiénes nos abrieron las puertas en el mundo internacional?

Como inciso digamos que con anterioridad a la Segunda Guerra Mundial, que asoló seriamente al territorio europeo, habían destacado con evidente holgura como escaladores Vicente Trueba, al que se apelaba “La pulga de Torrelavega”, y el madrileño Julián Berrendero, “El negro de los ojos azules”, que tuvieron el honor de hacerse con el título del Gran Premio de la Montaña en el Tour, en los años 1933 y 1936, respectivamente, títulos que se hacían valer, y más en aquel entonces.

Las montañas eran un eslabón que nos era muy particularmente propicio, los escaladores escribían la historia gruesa del ciclismo español.

Bernardo Ruiz, bien es cierto, nos abrió propiamente el horizonte  cara al mundo internacional y más concretamente a partir del Tour de Francia (1951), al vencer destacado en las etapas que finalizaron  en Brive (10ª) y en Aix-les-Bains (21ª) , en la competición  de más arraigo dentro  de nuestro ciclismo. Recordamos que en aquella edición irrumpió en la senda de la fama el suizo Hugo Koblet, al que se llamaba comúnmente como “El bello Hugo”, dada su pulida presencia. Como resultado definitivo el hombre de Orihuela, Bernardo Ruíz, se clasificaría en la novena posición en la tabla absoluta en París como colofón final. Fue algo así como un feliz preámbulo o presagio de lo que vendría a acontecer al año siguiente.

Ruiz se erigió como el primer español en subir al  podio, al conseguir hacerse con un valioso tercer puesto, un alto honor. El inolvidable y famoso ciclista italiano Fausto Coppi fue el indiscutible vencedor, con más de 28 minutos de ventaja sobre el belga Stan Ockers, el segundo clasificado. Tras el español Ruíz (3º), situado a más de 34 minutos, quedaron Gino Bartali, Jean Robic y Fiorenzo Magni, por este orden. Por nuestra parte sí hemos de reafirmar que nos congratulamos  plenamente por lo conseguido por nuestro ciclismo. Fue la chispa contundente que nos faltaba y que nos empujó en poco tiempo a conquistar un crédito que teníamos perdido.

Lloret 300×250



Los españoles reafirmaron su prestigio carretera arriba    

El norteño Jesús Loroño, dio la campanada en el año 1953, al hacerse con este título de rigor reservado a los escaladores. Después, fue Federico Martín Bahamontes, “El águila de Toledo”, ya conocido en los ambientes del pedal, el que tuvo el loable empeño de adjudicarse por seis veces el Gran Premio de la Montaña  del Tour (1954, 1958, 1959, 1962, 1963 y 1964). Desplegó, eso sí, un derroche de fuerzas por doquier que le valieron encendidos elogios por parte de toda la prensa internacional a través de sus medios informativos. Su  popularidad creció como la espuma, y más todavía en virtud de su personalidad un tanto marcada. Acostumbraba a opinar de manera abierta tal como él las veía y creía. Esta sinceridad le costó más de un disgusto. Su falta de diplomacia, aun teniendo razón algunas veces, le colocó en más de una situación adversa que le afectó moralmente.

En el año 1959, ya un poco tarde, ganó con todas la de la ley el Tour de Francia. Fue entonces cuando más de uno nos preguntábamos si Bahamontes se había dedicado en demasía o en exceso a lucirse en los escenarios que le brindaban las montañas, su arma preferida, dejando a un lado, en un segundo plano, el poderío innato de sus facultades para poder imponerse en  más  de un Tour, posibilidad que ni él mismo llegó a creer.  A lo dicho digamos que la edad, poco a poco, es un lastre que no tiene  contemplaciones en las personas. Uno puede ganar en experiencia, pero al mismo tiempo está expuesto a ir perdiendo las facultades que son necesarias en una prueba de las características que encierra el Tour, en donde uno se ve obligado a echar mano constantemente a todos los recursos físicos que uno posee.

Review Baca Cruz Criterium

Otro escalador digno de admiración y elogio fue Julio Jiménez,  apodado “El relojero de Ávila”, que se dedicó a este oficio tan meticuloso en sus años mozos como sustento económico. Por tres veces consecutivas, a partir del año 1965, se hizo con la corona de la montaña en el Tour, con aquella fogosidad progresiva que imponía en los últimos kilómetros de cualquiera puerto. Luego, aisladamente, aparecieron otros españoles de nombre que se llevaron también  este distintivo máximo en el Tour. Fueron Aurelio González (1968), Pedro Torres (1973), Domingo Perurena (1974) y Samuel Sánchez (2011).

A partir de este último hito, los ciclistas españoles rompieron aquella tradición que tanto les ilustró en tiempos anteriores. Aquellos títulos, aquellos veredictos dictados por los jueces de paz de las altas cumbres, ya fueran básicamente en los Alpes o bien en los mismos Pirineos dejaron de ser una obsesión, una tradición, lo afirmamos en el buen sentido de la palabra. No lo escribimos en plan crítico. Queremos decir que hemos cambiado de rumbo hacia otras metas más rentables o aprovechables, como se quiera.  Ya no solemos vivir en exclusiva a raíz de unos  resultados victoriosos conseguidos cuesta arriba. Hoy en día nos nutrimos con otros horizontes más sugestivos para los aficionados.

Conclusión 

Como dato complementario hemos de señalar que ha sido el francés Richard Virenque, el que ha batido el récord de victorias en lo que concierne al Gran Premio de la Montaña a lo largo de la historia del Tour (1994, 1995, 1996, 1997, 1999, 2003 y 2004). Ha sido siete veces ganador y propietario de la corona de laurel, superando en consecuencia a los seis triunfos en esta modalidad alcanzados por el belga Lucien Van Impe (1971,1972, 1975, 1977, 1981 y 1983) y por el español Federico Martín Bahamontes, que no podía faltar indudablemente en esta lista.

Por  Gerardo  Fuster

World Fondo WT – Epic
Continuar Leyendo
Click para Comentar

Dejar Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ciclismo antiguo

Pra-Loup mató a Eddy Merckx

Publicado

en

DT – 2022 post

Cuando Thévénet vio a Merckx descolgarse de Gimondi supo que era su momento

Divaga Carlos Arribas, en su fenomenal “Ocaña”, como el protagonista conquense hablaba de “matar a Merckx.

La obsesión del recio y moreno ciclista de Priego por el mejor corredor de la historia le hacía hablar casi en clave penal.

Al menos así lo atestiguó Arribas.

Sin embargo,  aunque Ocaña hizo besar la lona al belga, lo cierto es que no fue hasta unos años después que un francés de segunda fila llamado Bernard Thévénet, uno de los rostros míticos habituales en la presente caravana del Tour, sí hirió de gravedad al caníbal y lo hizo en una cima que se ha distinguido por ser míticamente discreta.

Porque Pra-Loup es un enclave poquísimo frecuentado por el Tour de Francia.

Shimano Sep 2022 – Post

Se sitúa en la zona meridional de los Alpes, en la Alta Provenza, quizá los menos frecuentados por la carrera y eso que ofrecen el puerto más alto jamás flanqueado, la Bonette Restefond, con sus más de 2800 metros, dejando atrás Iseran y Galibier en este ranking de las altitudes.

Cerca de Pra-Loup, un resort de esquí está Barcelonette, la localidad que marca el inicio de la subida a la mentada cima de Bonette.

Pra-Loup es un resort esquiable no muy alto sin excesiva dureza.

Desde Barcelonette parte una carretera medio llana que empieza a subir en el tercer kilómetro y rompen sus 1620 metros tras poco más de cinco kilómetros de ascensión en los que destaca el tercero, por encima del diez por ciento.

Hace poco menos de 50 años, el 13 de julio, el Tour tomaba la salida en un luminoso domingo hacia Pra-Loup.

La carrera afrontaba su última semana y lo hacía entrando por los Alpes.

Miles de personas aguardaban en las cunetas de Saint-Martin, Couillole, Champs y Allos antes de la cima final.

Millones de personas estaban pendientes de la carrera por la televisión.

1024×300 Flandes Zona Centro post

Tras siete horas de carrera, Eddy Merckx manejaba el cotarro vestido de amarillo, una prenda que de conservar hasta el final le daría su sexto Tour, lo nunca visto ni entonces ni ahora, pues lo de Armstrong fue un espejismo.

Dos días antes, Merckx había sido agredido por un mal llamado aficionado. Le propinó un puñetazo en la boca del estómago como protesta ante su dominio, como si ganar fuera sencillo y fruto del capricho de un hombre.

En la ascensión final Merckx, a la estela de Felice Gimondi, caminaba destacado en tierra de nadie, la reacción por detrás la conducía Thévénet arrastrando los siempre “pestosillos” Van Impe y Zoetemelk.

El francés jadeaba, se movía graciosamente sobre la bicicleta.

Agarraba el manillar por la parte de abajo. Se refrescaba con una botella de una persona del público para acelerar sutilmente e irse solo.

De repente atisbó el horizonte y en si línea apareció el maillot amarillo.

Gimondi acababa de dejar a Merckx, Thévénet venía a cobrarse todas las facturas y todos y cada uno de los ataques que el belga había sembrado por el camino hasta el puerto final.

Gran canaria 400×400
Endura 400×400
Cruz 400×400

El francés deja a Merckx y supera fácil a Gimondi.

En la cima gana la etapa y se pone a menos de un minuto del líder.

Lo más difícil estaba hecho. Thévénet, quien protagonizaría la primera gran confesión de dopaje de la historia, se viste de grande y el 14 de julio celebró a lo grande la fiesta nacional en el Izoard para jolgorio de Bobet.

Merckx había caído, su reinado tocó a su fin y Pra-Loup fue su tumba.

Imagen: Byenrique

World Fondo WT – Epic
Continuar Leyendo

Ciclismo antiguo

Roger Walkowiak, el campeón más triste de la historia

Publicado

en

DT – 2022 post

Vamos al Tour que ganó contra todo pronóstico el menospreciado Roger Walkowiak

Ganar a lo Walkowiak es algo que impuso en la historia el bueno de Roger.

En a historia hubo alguna victoria en el Tour que respondió a ese perfil, es decir, triunfar de forma sorpresiva y sin triunfo de etapa que adorne la general final.

Cuando Oscar Pereiro ganó la mejor carrera, muchos se acordaron de Roger y su triunfo «a la Walkowiak»

Shimano Sep 2022 – Post

Pero no os engañéis, ganar el Tour implica muchas cosas, posiblemente años de salud, la alineación de los astros en forma de salud, suerte y rivales y en ocasiones el factor sorpresa.

Todos los grandes nombres tuvieron una primera vez, el destello que antecedió sus reinados, pero a veces esa chispa fue una gta en el desierto, una suerte de carambola que el tiempo demostró ser la excepción y no la norma.

El 28 de julio de 1956 el pelotón del Tour de Francia llegaba París con una mezcla de incredulidad entre los corredores, asistentes y los aficionados que se inclinan en las gradas del Parque de los Principes.

El portador del maillot amarillo era un ciclista del equipo regional Centre-Nord-Est llamado Roger Walkowiak, un corredor de perfil muy bajo, tanto que nadie en los pronósticos previos había puesto su nombre en papel alguno.

1024×300 Flandes Zona Centro post

Marcel Bidot, ciclista en los años veinte y por aquellas fechas mánager del equipo francés, antes de dedicarse al bohemio negocio del vino, no podía creer que Walko ganara el Tour: “Es increíble como las circunstancias pueden beneficiar a un corredor con el que nadie contaba.

Si entre Luchon y Toulouse, Darrigade hubiera estado junto a Bauvin, hoy éste sería el ganador del Tour.

Pero Darrigade quiso buscar el triunfo de etapa”.

Bauvin sería segundo en París a poco más de un minuto del ganador.

Gran canaria 400×400
Endura 400×400
Cruz 400×400

Y es que como dijimos todo se alineó para Walkowiak, que cogió la fuga buena y supo administrar la renta con penosa resistencia, aprovechando que Louison Bobet estaba recuperándose de una operación, Charly Gaul no volaba como en el Giro, Fede Bahamontes estaba inéditamente discreto y Stan Ockers se centró en la clasificación por equipos.

Ya entonces el ranking por escuadras era objeto de deseo.

En un país acostumbrado a la grandeza de Bobet e impaciente por la eclosión inmediata de Riviere y Anquetil, nunca se perdonó la forma de ganar de Walkowiak, quien fue diana de los comentarios más ácidos y descarnados que posiblemente nunca haya recibido un campeón.

Aislado del mundo, ya retirado del ciclismo, Walko, el sacrificado Roger, admitiría que ganar el Tour había resultado su peor condena.

Imagen tomada de Vimeo

World Fondo WT – Epic
Continuar Leyendo

Ciclismo antiguo

Un Mundial de ciclismo en la Italia de Mussolini

Publicado

en

DT – 2022 post

Así fue el Mundial de ciclismo de 1932 y la aventura de los españoles

Roma, 31 de agosto. Umbral del otoño. La ciudad eterna tomada por el fascismo. Italia, una potencia ya en esto de los mundiales, acogía por primera vez una edición de la prueba. Tres vueltas de 68,7 kilómetros por la Rocca di Papa, totalizando 206. Salieron 21 ciclistas, entre ellos una selección italiana que tenía en sus filas al campeón vigente, Learco Guerra, más a un doble campeón, Alfredo Binda, y al varesino Remi Bertoni. Artillería pesada para el mundial de ciclismo en casa.

Mussolini se presentó en persona para desearle suerte y éxito al vigente campeón, Learco Guerra, pues su sugerente apellido gustaba mucho. “Tutti per Guerra”, proclamaba el presidente de la Federación Italiana de Ciclismo, Garelli. Tiempos violentos aquellos. Pero el especialista en mundiales era Binda, que con su compañero lombardo, Bertoni, secó todos los ataques, entre ellos el de Montero, para irse juntos y hacer oro y plata con casi cinco minutos sobre Nicolas Frantz.

Shimano Sep 2022 – Post

Dos acompañantes se sumaron a la delegación hispana: Juan Bautista Soler y Joaquim Rubio estuvieron allí, con los tres españoles. Ambos presenciaron la carrera en directo y pudieron incluso narrar la desventura de Mariano: “Estaba en el control de Frascati, situado a media cuesta. Montero y Cañardo pasaron con los primeros, formando un pelotón de ya siete hombres. Podemos confiar pues en que los dos llegarían a Roma en el grupo de cabeza, pero a Cañardo, al cual acababa de avituallar, le di un empujón para que reemprendiera la marcha, con tal mala fortuna que fue a chocar con Haemerlinck, cayendo. La caída no tuvo consecuencias, pero significó una estimable pérdida de tiempo en un momento en que se desencadenaba la batalla en plena cuesta arriba. A causa del empujón se le torció el manillar y se le descentró la rueda”. Pero Mariano se rehízo: “Con todo, Cañardo arrancó de nuevo y fue ganando posiciones, y cuando con Guerra marchaba a la caza de Frantz, no teniendo por delante más que a Binda, Bertoni y Montero, sufrió una avería, perdiendo todo lo ganado anteriormente”.

Roma, como Lisboa, la ciudad de las siete colinas, algunas de nombre mítico y legendario, había sido para Mariano una montaña rusa, un sube y baja emocional, en unos años en que lo complicado era mantenerse íntegro sin caídas ni lesiones.

1024×300 Flandes Zona Centro post

Mariano estaba allí, llamando a la puerta, jugándose la suerte con ciclistas que crearon la palabra leyenda, pero le faltaba algo, la fortuna. Aquel día se clasificó duodécimo, pero había añadido una muesca a su palmarés en una carrera que se le daba bien.

Porque Mariano estaba entre los que inventaban el ciclismo en mayúsculas, el que germinó en aquella época, y lo hizo con compañeros de expedición de grandísimo bagaje.

Gran canaria 400×400
Endura 400×400
Cruz 400×400

Juan Bautista Soler fue una de las grandes personalidades de los albores del ciclismo en España: árbitro en sus primeros días, fue presidente y máximo responsable de la Volta a Catalunya, siendo vicepresidente de la Unión Ciclista Internacional en los cincuenta, lo que le valió ser su presidente interino durante dos años por la muerte del entonces primer mandatario del ente, Achille Joinard.

Y luego estaba Rubio, Joaquim Rubio, una persona muy querida en el mundillo en aquellas décadas de aventuras increíbles. Primero ciclista y luego manager, fisioterapeuta, auxiliar y consejero espiritual de las vedettes, entre las que Mariano se contaba. Un empujón dado con todo el cariño y la pasión de Rubio le arruinó a Mariano aquella carrera romana.

Extracto de “El primer campeón”, próxima obra que Cultura Ciclista sacará en breve.

Imagen: Federazione Ciclistica Italiana

World Fondo WT – Epic
Continuar Leyendo

Ciclismo antiguo

El quinto fue el mejor de los 5 Tours de Indurain

Publicado

en

DT – 2022 post

No pudo haber mejor culminación a los 5 Tours de Indurain

En nuestro frecuente viaje al pasado que nos regaló Miguel Indurain con sus 5 Tours, queríamos acordarnos, ahora que ha transcurrido más de un cuarto de siglo, del que consideramos su mejor triunfo en Francia.

Y lo situamos en el último de la lista, el quinto, para nosotros sin lugar a dudas una obra de arte de abajo arriba.

Un  ejercicio de control y dominio, sublimado por quinta vez consecutiva, el más difícil todavía, pues no sólo seguía siendo mantenerse, también implicaba mejorar lo visto hasta entonces.

Ese año Miguel Indurain volvió al Tour con el dorsal uno, pero sin el Giro en las piernas, pero con la certeza de que entre Francia y el mundial en Colombia iba a estar el cogollo de la campaña.

Dicho y hecho.

Shimano Sep 2022 – Post

Cualquier momento decisivo de ese Tour fue terreno abonado a Miguel

Si tenemos que ponernos pejigueros, posiblemente sólo falló una cosa a la que nos acostumbró, no hubo tarde de escabechina contra el reloj,  como sí que nos había ofrecido en Luxemburgo, Lac de Madine y Bergerac, la mejor de estas tres la dejamos a gusto del consumidor, para nosotros algo como lo de Luxemburgo fue único e irrepetible.

De hecho Indurain no ganó por aplastamiento la primera crono larga, en las Ardenas, nada menos que saliendo de Huy en un ejercicio que pareció de contención, pues mantuvo y mantuvo, en especial a Bjarne Riis, hasta ganarle por la mínima al final.

1024×300 Flandes Zona Centro post

Pero era suficiente, más que suficiente.

Aquella crono formaba parte de un díptico belga, celebrado en fin de semana, que se había abierto un día antes, con la jornada de Lieja, aquella famosa que se escapó con Johan Bruyneel, donde emergieron dos cosas.

Por un lado el patriotismo sin fundamento de aquellos que pensaron que el belga debió dejar ganar a Indurain, pues éste hizo todo el gato y además se debía a un equipo español.

Por el otro la rivalidad con el equipo ONCE, un auténtico martillo sobre la resistencia de Indurain y su Banesto.

En La Plagne, primer día de Alpes, Alex Zulle lo puso todo al límite hasta desencadenar la reacción furibunda de Indurain en el que consideramos su mejor día sobre la bicicleta, aquella subida al coloso alpino.

Nunca he vuelto a ver algo como La Plagne.

Gran canaria 400×400
Endura 400×400
Cruz 400×400

Luego, unos días después en Mende, Jalabert, acompañado por Mauri y Stephens planteó órdago lejísimos de meta que puso al límite a Banesto.

Nunca, creo, nadie había puesto tal al borde del abismo al cinco veces ganador,  un día con el que  jamás hubiera querido  lidiar en el Tour, aunque visto ahora, añadió más brillo, si cabe, a su quinto triunfo en Francia.

El dominio y presencia de Indurain en el final de su serie de 5 Tours propiciaron que una carrera que era un avispero -allí convivían Jalabert, Pantani, Rominger, Riis y Zulle, entre otros- nunca pareciera fuera de control.

Y es que, más que nunca, pareció hacer fácil lo más difícil, encadenar Tours como quien aprendía a sumar.

Nadie podía imaginar que estábamos ante el epílogo de la mejor racha que hemos visto nunca y que creo nunca volveremos a ver.

Imagen: RTVE

World Fondo WT – Epic
Continuar Leyendo

Lo + leído

X