Ciclismo antiguo
El ciclismo de talonario que nos trajo Bernard Tapie
Así sobrevive el ciclismo que ideó Bernard Tapie
Fallecido hace unas semanas, en octubre de 2021, Bernard Tapie y su influencia sobre el ciclismo ha sido tema de este mal anillado cuaderno en más de una ocasión.
¿Cuántas veces hemos hablado de la desigualdad de los presupuestos entre los equipos?
Cabría irse a la época Tapie y su celebrada La Vie Claire, ese equipo que pasó a la historia por darle al ciclismo uno de los maillots más icónicos de siempre, tanto que en el Tour de la Provence lo recuperaron para el líder e incluso el Delko se presentó con una réplica en la última Roubaix.
El maillot de Greg Lemond y Bernard Hinault volvió al ciclismo para coronar una de esas carreras del invierno francés que rompen la temporada en Europa.
Fue hace tres años, y dijeron entonces que el que fuera alma mater de La Vie Claire, Bernard Tapie, había estado por la carrera.
Todo lo maquinó el responsable de la misma, que quiso homenajear ese equipo, pues posee una increíble colección de maillots que puso a disposición del público cuando el Tour acabó en el estadio del Marsella hace cuatro años y medio.
De hecho el Olympique de Marsella, bajo la batuta de Tapie, fue el único equipo francés en ganar la Champions, en 1993, recordamos a Jean Pierre Papin, entre otros en aquella escuadra que jugaba como los ángeles al fútbol.
Tapie fue el catalizador de todo aquello y puso el ciclismo en audiencias millonarias
El ciclismo de talonario tuvo un antecedente en este controvertido personaje.
La Vie Claire tuvo al mecenas más peculiar del ciclismo hasta la llegada del caprichoso ruso, Oleg Tinkov.
Bernard Tapie, un tipo que en “la France” de los ochenta, que quiso tocar el sol por creerse Dios y acabó abrasado.
Sin embargo en el camino tuvo historias suculentas y algunas relacionadas con el ciclismo.
El Cuaderno de JoanSeguidor: La Revista
En un previo de Tour que Eurosport hizo sobre Bernard Hinault y los treinta años de su victoria, Greg Lemond narró cómo Tapie le fichó.
En el hall de un hotel, una mujer enjuta en cuero abordó al talento americano para decirle que el monsieur Tapie quería hablar con él y una vez en la mesa, el magnate le escribió una oferta que triplicaba su sueldo “au chez Renault”.
Obviamente dijo sí.
El plan pasaba por dos fases
Primera estación, 1985, Lemond debía someterse al servicio del tejón y así hizo.
Segunda estación, 1986, el francés debía devolverle el favor al californiano.
Pareció que Hinault sería serio en su promesa, pero la carretera marcó otra lógica.
En un momento del reportaje, Jeff Bernard, integrante de aquel equipo, explica cómo en un sprint intermedio lanzó a Hinault y éste le dijo que siguiera, que no parara.
“Nos importaba una mierda lo que pensara Lemond, a nosotros nos dijeron que para adelante y eso hicimos” comentó Bernard.
Al final, ya se sabe que la locura que invadió a Hinault, atacando sin descanso en los Pirineos, y eso le pasó factura de inmediato en Superbagneres donde Lemond acabó ganando entre la paranoia del sabotaje y la presión de un público ansioso por sexto Tour de Hinault.
El resultado de aquella memorable carrera fue que no se habló más allá, de nadie más, que no fuera un vástago de Tapie.
La Vie Claire hizo primero, segundo y cuarto con Lemond, Hinault y Hampsten
Urs Zimmermann, el ciclista que tenia fobia a volar, fue tercero y jugaron literalmente con él.
Al tiempo, a Tapie le cayó el peso de la justicia con sus chanchullos, pero siempre podrá decir que un Tour fue literalmente suyo y de su chequera.
Imagen tomada de www.wheelsuckers.co.uk






Globberlifer
30 de marzo, 2022 at 14:19
A LeMond Tapie le prometió un dólar extra por cada par de pedales automáticos LOOK que se vendieran. Aún sigue esperando los “royalties” ;-P