Ciclismo
El Tour no puede seguir como si nada ante el calor
Si un día un ciclista colapsa por calor en el Tour será muy tarde
A estas alturas negarle la realidad al cambio climático, sin querer entrar en temas políticos, sería de necios.
Cada verano parece más cálido que el anterior y cada año las temperaturas rompen el techo, algo que en ciclismo se nota, ya lo creo.
Se corre en horas centrales del día, en cualquier escenario, demostrando que que el deporte profesional no es sano, una verdad tan incómoda incuestionable.
Lo que tiene todavía menos sentido común es comprobar que se siguen disputando carreras en circunstancias ambientales en las que se recomendaría a cualquiera quedarse en casa.
Por eso, ver al pelotón rodando con toda la canícula cayendo a plomo podría tener los días contados.
La situación actual en el Tour es el vivo reflejo de esta realidad: la tercera y la cuarta etapa han estado bajo una seria amenaza de cancelación debido a los incendios forestales activos en el sur y a una ola de calor extremo que ya asoma con fuerza.
De hecho, para la etapa con final en Les Angles ya se tomó la decisión excepcional de prohibir la presencia de espectadores y suspender la caravana publicitaria en los últimos 40 kilómetros del recorrido como medida de seguridad.
Sinceramente, no me extraña lo más mínimo vista la bola de nieve que se está generando con el tema de las temperaturas verano tras verano, tanto en Francia como en la Vuelta a España.
La etapa de hoy, con meta en Foix, localidad que en el Tour es sinónimo de calor tórrido, peligra seriamente ante la previsión de que se aplique por primera vez en la historia el código rojo del calor.
Este año ya es imposible cambiar las cosas estructuralmente, el director del Tour lo ha dejado claro y modificar los horarios no está sobre la mesa de la organización de forma inmediata, pero ojo al futuro porque no debería extrañarnos ver en los próximos años etapas que se disputen al anochecer o a primera hora de la mañana.
Sé perfectamente que por compromisos de televisión y patrocinadores es sumamente complicado dar este vuelco a la rutina de las carreras, pero el ciclismo se va a ver obligado a imponerlo si de verdad se quiere tener la salud de los corredores totalmente controlada y a salvo de la locura ambiental.
Hablar de cuidar la salud, de velar por los corredores, no sólo debe ser de boquilla.
El calor extremo que nos golpea exige medidas excepcionales, sé que siempre ha hecho calor, Contador lo repite constantemente, pero esta canícula es otra cosa, es algo que te vacía y te lleva al límite y más allá, incluso con las mejoras técnicas en ropa y formas de refrigerar.
Pero en Francia se están dando temperaturas jamás vistas y esto parece una bola difícil de parar.
Seguir como siempre sería imprudente.
Imagen: ASO/Charly López








Galego da área mindoniense
10 de julio, 2026 at 0:12
Pueden usar un chaleco refrigerante como los que utilizan en la F1. Más o menos, medía hora o 1 hora te puede mantener fresco; antes de que el líquido se caliente. Luego, simplemente se cambiaría de chaleco y ya está. Y así, con 5 o 6 chalecos, se puede hacer toda la etapa manteniendo el cuerpo relativamente fresco.