Ciclismo antiguo
El capítulo más agrio de la rivalidad Anquetil vs Poulidor
En la París-Niza de 1966, el pulso Anquetil vs Poulidor hizo cumbre
No cabe duda que aquella vez en el Puy de Dome, codo con codo, se fraguó la imagen más icónica de la rivalidad entre Jacques Anquetil y Raymond Poulidor.
Esa vez Poupou logró descolgar a su gran enemigo, ciclísticamente hablando, pero no le dio tiempo para remontarle el tiempo suficiente para evitar que Anquetil ganara aquel Tour.
Eso fue en 1964, año en el que el Tour tuvo por primera vez televisión en directo.
Dos años después, los dos astros se cruzaron en una edición antológica de la París-Niza, con episodios que llevaron la rivalidad a la máxima expresión.
La cosa fue que Raymond Poulidor dio primero y dio bien: en una crono de 36 kilómetros le metió otros tantos segundos a su contrincante, un Anquetil alicaído en su terreno y en una de sus carreras fetiche.
Poupou sacaba punta al lápiz, para tachar esas habladurías impresas del “eterno segundón” y esas cosas, sin saber lo que se le avecinaba.
En ruta hacia Niza, Anquetil dispuso todo para que el camino de su rival no fuera un lecho de rosas.
Los compañeros del normando sacaron las “avispillas”, que diría Angel Arroyo, con un carrusel de ataques y contras que empezó a minar la resistencia de los Mecier de Poulidor.
En un momento determinado, Wuillemin, compi de Jacques, provocó un corte que acabó con Barry Hoban, el mítico inglés y gregario de Raymond, en una zanja.
El pelotón se cortaría con Anquetil por delante y Poulidor, en blanco, por detrás
El daño estaba hecho y la persecución no se hizo esperar.
Raymond Poulidor consiguió enlazar con el tiempo justo para comprobar que el baile seguía, pero ahora ya no sólo con los gregarios de Anquetil, también con terceros ciclistas, de otros equipos, que tomaron partido por el normando, endureciendo la carrera con Poulidor corriendo a la contra,
La turra fue tal, que Raymon claudicó a 34 kilómetros de meta, donde declararía que había sido un complot contra él y la prueba fehaciente que al amigo Jacques iba a ser imposible competirle de tú a tú.
Imagen: Eurosport




