Ciclismo
Tadej Pogačar es lo que más -lo único- brilla en Suiza
La Vuelta a Suiza más pequeña puede ser la de Tadej Pogačar
Es triste ver en qué se han convertido las vueltas helvéticas.
Lo que prevemos en la Vuelta a Suiza que va a empezar es una edición completamente minimizada, una caricatura de lo que solía ser.
El ciclismo en este rincón de Europa evidencia una crisis profunda.
El Tour de Romandía ya ha lanzado un SOS preocupante, y la Vuelta a Suiza, en su día considerada unánimemente como la cuarta gran vuelta de la temporada por su prestigio y dureza, se ha visto reducida a un compendio de apenas cinco etapas.
Lejos quedan los tiempos en los que la carrera superaba con creces la semana de competición.
Esta edición dispone con salidas y llegadas en el mismo sitio, poniendo el huevo en cada uno de los cantones.
Pero si sale de Sondrio, Italia para luego hacer, como digo, paradas consecutivas en el cantón italiano, el cantón alemán y acabar finalmente en el cantón francés.
Es allí, en la zona francófona, donde se disputa la etapa reina tras una contrarreloj previa que terminará de sentenciar la clasificación.
Esta precaria situación de las carreras suizas nos recuerda inevitablemente a la crisis que sufrieron las carreras españolas hace unos quince años.
En aquel momento, la UCI tuvo que intervenir directamente para poder salvar del ostracismo a citas históricas como la Itzulia y la Volta a Catalunya.
No sé si pasará con las carreras suizas.
En el plano estrictamente deportivo de esta mermada Vuelta a Suiza, dos nombres eslovenos van a copar los titulares.
Parece un auténtico milagro que Primož Roglič pueda romper aquí surécord histórico de ganar las siete vueltas top de una semana del calendario.
No lo tendrá nada fácil, porque justo delante va a tener a su compatriota Tadej Pogačar, quien busca calmar su ambición firmando su segundo triunfo en una carrera suiza por etapas tras su anterior exhibición en Romandía.
Cabe esperar que el campeón del mundo muestre un estado de forma ya sublime en estas carreteras.
El Tour de Francia ya asoma de forma inminente, el sabor de la ronda gala emerge con fuerza en el paladar, podría ser su quinto, casi nada.






