Ciclismo de carretera
Israel, fuera del World Tour: ya no vale quejarse
Los nervios del Israel en el World Tour denotan falta de profesionalidad en el ciclismo
La lucha por evitar el descenso del World Tour se clarifica al punto que a día de hoy, con pocas carreras ya por delante, Israel tiene todos los números para quedar fuera del máximo circuito.
La suya no es una situación sencilla además.
Leo que por su situación en la tabla tendría plaza en las clásicas, pero no en las grandes vueltas de 2023.
En este capítulo le cabría luchar por una “wild card”, “palabro” bien aprendido en ciclismo que retrata la potestad del organizador en escoger quién quiere en su casa.
Hace unos días, el patrón del equipo Sylvan Adams dio la patada adelante, como se suele hacer en estos casos, hablando de lo injusto del sistema, de la absurdez de poner trabas a patrocinadores que vienen dinero en mano y todas esas cosas.
Es decir, parece que se dio cuenta muy al final de esta historia de tres años que su posición peligraba: “Es un sistema que no funciona, que destruye equipos y es malo para este deporte”.
Lo dice además de forma abierta, como lo han hecho otros managers implicados, desde Jonathan Vaughters a Eusebio Unzué.
A veces alucino cómo pueden hablar así y no sonrojarse
Es un sistema firmado hace años, que entró en vigor el año de la pandemia, que afectó a todos al mismo tiempo, y concluye ahora, en unas semanas.
Es un sistema que contó con el beneplácito de todos, también de los que hoy se escandalizan con su posible descenso.
Recuerdo ese podcast con Raúl Banqueri y Eduardo Chozas en el que el primero hablaba de la poca profesionalización de las estructuras ciclistas del máximo nivel.
En todo esto tenemos un ejemplo tangible de esa realidad.
Durante la Vuelta, corrió el bulo que se iba a congelar el ascensor de descensos y ascensos, por el bien de los equipos del WT.
Por suerte, de eso no hemos vuelto oír hablar, cambiar las reglas de la partida a final del juego habría sido aberrante, para los que sí se lo han tomado en serio desde el principio, para los aficionados y para la mínima justicia en este deporte.
Si Israel pierde la carta del World Tour, que piense cómo ha hecho las cosas, planteándose su entrada en el club a modo rodillo, fichando no pocas figuras, aunque entradas en años, que no han dado el valor colectivo que sí han conseguido bloques que merecen entrar en este circuito.
Por cierto, que para el año que viene, con la entrada en vigor del nuevo ciclo de tres temporadas, se anuncian cambios en el sistema.
Ahora que están a tiempo, los agobiados de último momento que metan el cazo en la reunión y mejoren el baremo, que es muy mejorable.
Entre otras cosas, las vueltas por etapas y las carreras del World Tour tendrán más peso, es cierto que hay que velar por carreras de otras categorías, pero nos ahorraremos el esperpento de ver equipos alinear sus mejores hombres en carreras simultáneas a la Vuelta a España.
No me produce especial placer ver a Israel fuera del Word Tour, ahí hay gente muy maja compitiendo, pero la vara de medir ha sido justa para todos y ha dado un resultado que hay que admitir.
Imagen: A.S.O./Pauline Ballet





