Ciclismo antiguo
15 años sin Isaac Gálvez, el ciclista renacentista
Hoy es el día para recordar a Isaac Gálvez
Hace década y media, esa mañana de domingo, el día que la Federació Catalana de Ciclisme celebraba su entrega de premios a los mejores de la temporada, sabíamos de la muerte de Isaac Gálvez en el marco de los Seis Días de Gante.
Recuerdo un Giro, no sé si el del 2000.
Isaac corría en el Kelme, causaba furor su forma de competir.
Hasta Mario Cipollini hablaba de aquel “intrépido español”.
Isaac siempre fue así, intrépido, pecho descubierto y mirada de amplio radio
No entendió la vida sin velocidad, sin riesgo, y quizá por eso, porque vivió tan deprisa, se nos fue tan pronto.
Y han pasado quince años de su pérdida.
Estos días de competición en Gante, una prueba imprescindible para entender el amor belga por el ciclismo, nos trajeron el susto de Mark Cavendish.
Mark Cavendish sacó la peor parte en esta caída en la prueba de Madison en el Ghent Six. Fue hospitalizado. Todavía no hay parte oficial
? @sporza
pic.twitter.com/jCFrUX5Dtp— Goga Ruiz-Sandoval (@BiciGoga) November 22, 2021
Que un ciclista muera en la pista es alto difícil.
Los pistards son diestros en el manejo de su máquina, saben medir distancias, colocarse en las panzas del grupo.
Leen la carrera y a donde no llega su físico, compensa su inteligencia.
En Gante nació Bradley Wiggins, si este apellido es historia en el ciclismo en pista, el de Gálvez también.
Campeón del mundo de americana, él y Llaneras fueron la pareja más temida a este lado del ciclismo
Veloz, él buscaba los puntos en el sprint, mientras Joan hacía los ataques de largo radio.
Aunque ojo, ello no significaba que fuera cojo en el relevo, pues Isaac formó también parte de la cuarteta.
Hace unos años, haciendo un poco de callejeo por las bellísimas calles de La Geltrú, habríais visto la tienda familiar, el templo donde se guardaba la memoria material de uno de los palmarés más singulares del ciclismo español.
De aquella tienda, y de la UC Vilanova, salió adelante, la Clásica que lleva su nombre, surgida en medio de lo peor de la crisis y que en pocos años se ha situado entre las citas emblemáticas de Catalunya, con tramos entre viñedos del Penedés que dan enjundia al evento y belleza a su foto.
Tiempo atrás, Peter Cossins, buen amigo de este mal anillado cuaderno, le dedicó a Isaac un viaje a Vilanova que publicó en la biblia que es el Procycling.
Visitó la tienda que llevaba Ramsés y habló con Paco, el padre, sobre los entrenamientos tras moto que le daban cadencia en el Giro y en la pista.
La tragedia de Isaac fue doble, pues el ciclista con quien chocó ya no está tampoco entre nosotros.
Fue Dimitri De Fauw. “Emocionalmente soy una ruina” vino a decir. Se apartó del ciclismo, dejó lo que le llenaba paulatinamente y a los tres años fue hallado muerto.
Ya veis, hoy toca una de cal, son esas historias que son deporte, y nos recuerdan el riesgo que asumen estos tipos, un riesgo que al principio admites con inconsciencia y con los años te hace pensar si merece la pena.
Imagen: @Urtekaria






Javi Prieto
27 de noviembre, 2021 at 20:54
Recuerdo esa forma de encontrar el hueco imposible, justo antes de la última curva, que trazaba sacando 5 metros al que le proseguía, luego ese alarde de potencia y clase en uno, ponían el resto….
Un día triste y a la vez alegre al recordarlo