Ciclismo de carretera
Javier Ares & Alberto Contador, una pareja que gana con el tiempo
De menos a más, Javier Ares y Alberto Contador se han hecho con la franja estrella de Eurosport
En la semana que va para el Tour de Francia queríamos dar un repaso a las parejas televisivas que podrán voz a las tardes de julio, tardes que esperemos no sean del sopor de antaño: Empezamos por la pareja estrella de Eurosport, bien llamada casa del ciclismo, que dar, dan un huevo, la formada por Javier Ares y Alberto Contador.
Admito que cuando supe que Javier Ares se venía a la cadena deportiva, una lagrimita emergió en recuerdo de aquellos años de radio y ciclismo que le tuvieron arriba, muy arriba.
Tiempos que extrañamos y recordamos con cariño, como bien nos explicó uno de los compañeros de Javier Ares aquellos años, Pepe Gutiérrez.
¿Qué podemos decir de Javier Ares?
Hablamos de una de las voces de ciclismo de nuestra infancia, pero voz radiofónica, algo que hace treinta años era lo más, eso de quitar el sonido de la televisión para escuchar la narración radiofónica.
Pobre Pedro González, qué poco le escuché.
En las primeras retransmisiones de Javier Ares en Eurosport, incluso sin Alberto Contador, admito cierta decepción, pues aquella voz, que suena potente, no maridaba en la tele como antaño en la radio.
“Ha envejecido mal” podíamos pensar, pero nada más lejos de la realidad, el tiempo, el paso de carreras ha beneficiado al narrador, que le ha cogido el tempo, los cambios de entonación y la emoción que le ponía a cada tramo de la carrera.
El Javier Ares de ahora, casi siempre acompañado por Alberto Contador, aunque ha tenido otras parejas de baile, mejora al de hace dos o tres años, no recuerdo cuando entró.
Lo mejora en la conducción, diferente al medio radiofónico, pero también en percepciones, menos viciadas si se nos permite decir que las de hace un tiempo, cuando exploraba el ciclismo actual con ojos de los ochenta o noventa.
Ares era narrador de grandes vueltas, no de Tirrenos o Sanremos…
Le recordamos alguna apreciación que llegó a chirriar al propio Contador, como un Flandes con Nibali en la que hacía de menos al italiano, diciendo algo así como que se fijaba en la clásica como síntoma de que las grandes carreras ya no estaban en su radar.
A veces saca a relucir, de hecho, Javier Ares cierta percepción de aquella época, trasladada a la presente, y sinceramente, el ciclismo de hoy en día se parece muy poco a aquel.
En este sentido, le vemos muy pendiente de lo que dice la gente, se justifica y argumenta, sabedor que las redes, ya sabéis, las carga el diablo.
Su canal de Youtube le funciona solo, como no podía ser de otra manera, en el Tour tendrá trabajo.
Al lado de Javier Ares, a quien le regala a veces los oídos, Alberto Contador.
Sinceramente, y sabéis que en época de corredor hemos criticado muchas veces a Contador, creemos que es un buen comentarista.
La alquimia es clara, hace poco tiempo, él estaba en medio del pelotón, conoce los automatismos, muchos de los que están ahí y lo sabe interpretar, pero muy importante, también explicar.
Aunque su voz a veces penda de un hilo, sabe leer bien la carrera y las situaciones que se suceden.
Si Javier Ares abusa de ciertos “palabros”, Alberto Contador también tiene los suyos, y un tic, “o sea”, no sé si me entendéis.
Como no podía ser de otra manera, y homenajeando al bueno de Bahamontes, el punto de ego siempre emerge en las retransmisiones, pero es un peaje que, salvo ocasiones puntuales, se paga con gusto, pues si una cosa sí tiene Contador es que admira y ensalza el trabajo bien hecho de los que hasta hace bien poco eran compañeros de profesión suyos…
Pero no perdamos de vista la realidad del ciclismo y de Eurosport, hablamos de audiencias que son las que son, más bien modestas, lejanas al ente público y coherentes para con un medio especializado.
Aunque a veces nos parezca lo contrario, en ciclismo no somos tantos.







EMILIO SUAREZ DIAZ
25 de octubre, 2024 at 13:29
Javier Ares cree que aún estamos en la época de la radio. Narra lo que estamos viendo de forma exagerada y con con unos gritos ensordecedores y no pierde ocasión para contar historias del abuelo Cebolleta.