Opinión ciclista
El Giro sin etapa reina: ¿Qué fue de la épica?
La pérdida de la etapa reina del Giro ha sido un suceso muy mal explicado
Cuando el Giro de Italia atravesaba el valle que mece la preciosa ciudad del concilio que duró tantos años, Trento, surgían historias y ecos de ciclismo épico por el lugar, sonidos que nos recordaban la etapa reina que no vimos.
No lejos se erige el Gavia, cuya ascensión de 1988 se sublima cada vez que se habla de ciclismo y épica, heroicidad bajo una tormenta de nieve que aún resuena en la mente de los más viejos del lugar.
Aquella etapa la vivió en sus propias carnes Perico, en su camino hacia el Tour, y no duda en señalarla como la más dura de siempre.
Aquella etapa que ganó Eric Breukink, cuánto prometía el neerlandés, inmortalizó las gafas de esquiador de Andrew Hampsten.
Cerca de Trento, se erige el Monte Bondone, la cima de la nieve y las tempestades en la que Charly Gaul apuntaló una hazaña, en los años cincuenta, que nadie olvida.
Aquel ángel luxemburgués era una delicia cuando el frío caída sobre los ciclistas, en lugar de encoger, se hacía gigante.
No muy lejos de Cortina d´ Ampezzo, hace sólo ocho años, Vincenzo Nibali ganó bajo las Tres Cimas de Lavaredo en medio de una copiosa nevada.
Aquello fue, decimos, en 2013, y recuerdo que la jornada nos ofreció imágenes que etiquetamos de “Stalingrado” en redes.
Al año siguiente, lo recordaréis, el descenso del Stelvio, en medio de la cortina helada, la bandera roja que unos dicen que vieron, otros que no, y Nairo Quintana, era el mejor de aquella carrera con neutralización o no, volando al rosa.
En definitiva, que el Giro ha escrito buena parte de la leyenda del ciclismo, las paredes heladas del Stelvio con Fuente, Purito, Hesjedal y Coppi, el manto blanco del Gavia con el rosa de Ivan Basso.
Todo eso se nos robó el lunes.
Y digo robar, no por pedir que se pusiera en peligro a los corredores, no tenemos intención alguna de presenciar desgracias irreversibles por televisión, y sí por poner cordura y coherencia a todo lo que sucedió.
Pues una cosa es coger y decir que se suspende la carrera por una cuestión impepinable, y otra es hacerlo con tantos flecos y opiniones sueltos por ahí.
Leemos la cronología que relata Cuadernos del Ventoux en su newsletter y nos reafirmamos en lo de estafa que dijimos el lunes.
Comienza apuntando que el domingo por la tarde -el día antes- ya sonaban ecos de suspensión o reducción de la etapa.
Al parecer ese sindicado de corredores, la CPA, que habla por todos aunque luego algunos se desmarquen de lo que se dice, fue el instigador.
Al mismo tiempo se sabe que gente de la importancia de Caruso, Egan, Bettiol, Bardet y el bloque del BikeExchange quiere tirar con el plan establecido, cómo cambia el cuento cuando te juegas algo.
También sabemos que otros, como Filippo Ganna, es partidario de dejarlo estar.
Sobrevuela la amenaza de plante, algo que a Vegni le da sudores, habida cuenta de la vergonzosa actuación en la etapa de Asti, el Giro pasado.
Así que, incluso con vídeos y fotos de que Marmolada y Pordoi merecerían el riesgo de ser abordados, la carrera se recorta y se deja en el Giau y poco más, siendo Giau, el descenso más complicado de los tres.
Al margen del material aportado, vemos a Gianni Moscon dando cuenta de una rubia…
Si vola altissimo ????????#giro #raigiro pic.twitter.com/EXfJfiKDAC
— Ciclismo Ignorante (@Ciclignorante) May 24, 2021
… en plena etapa.
En fin, cosas y casos que dibujan una historia que nos cuesta creer, al menos cómo se vende oficialmente, aunque nos queda una certeza: este ciclismo se parece cada vez menos al que nos enamoró.






Julian
27 de mayo, 2021 at 22:24
te equivocas,Nairo no dominaba el Giro 2014 ,estaba a 2 minutos de Rigo en la general.
Iban Vega
28 de mayo, 2021 at 8:30
cierto, y lo sabemos. Decimos que Nairo era el mejor de esa edición, incluso con Uran en rosa y que en ese descenso del Stelvio inicio el camino al rosa 🙂