Opinión ciclista
El dopaje no empezó ni acabó con Marco Pantani
Veinte años de la victoria de Marco Pantani en el Giro de Italia
Cuando me hablan de escaladores excelsos en la historia, uno que ya tiene cierta edad y mejor perspectiva, uno se acuerda de lo que vio y le hizo sentir Marco Pantani.
Aquello fue irresistible. Cuando el romagnolo estaba en forma y daba el golpe en la mesa, como diría el amigo Mir: “se acabó la historia”.
Cada año que viene el Giro, que olemos el calambre rosa trepando por la bota itálica, vienen las menciones a Marco Pantani.
Cada vez que se sube a Oropa, se haba de Marco Pantani.
Cada vez que… se recuerda al “Pirata”, cuando el “Pirata”, algo que muchos no quieren o no saben recordar, salió con los pies por delante del Giro.
El Giro que ganó Marco Pantani
Hace veinte años Marco Pantani ganó el Giro de Italia dejando imágenes y momentos icónicos.
El ciclista que nunca se rindió, que superó primero a Zulle, luego a Tonkov. El escalado excelso que ganó una grande de más de 80 kilómetros contra el reloj.
Todo eso fue Marco Pantani ese año, una victoria que tuvo su cénit en Montecampione: perdimos la cuenta de las veces que atacó a Tonkov hasta acabar dejándolo.
Al año siguiente Marco Pantani probó en sus carnes cómo se estaban poniendo las cosas en el ciclismo.
El desmadre que aquello había alcanzado le situó como cabeza de turco con la historia de Madonna di Campiglio.
La caída del astro
A partir de entonces se apagó la luz y ya sabéis el final en ese hotel que Matt Rendell describe en el inicio de su biografía…
Así las cosas, no gusta leer ciertas cosas de Marco Pantani, como el yoyó que vuelve a casa por cada mes de mayo.
La dimensión y mística del astro de Cesenatico sin indudables, pero manosear su figura no creo que sea lo mejor para un ciclismo que dice haber pasado página.
Y es mas, tampoco creo que sean buenas las recurrentes piezas sobre la barra libre de los noventa, que la hubo, no seré yo quién lo ponga en duda, pero que bebió de vicios pasados. Me asombra cuando en el artículo al que nos referimos dicen que en esa época no había días de descanso en las grandes gentileza del EPO.
Marcar con línea gruesa aquellos tiempos, como que aquello pasó entonces, con Pantani y acólitos no es la mejor medicina, más cuando en tiempos presentes tenemos sobresaltos cada poco.
Marco Pantani fue quien fue, hizo lo que hizo e iba como iba, pero transmitió y despertó sentimiento en el aficionado en cada pedalada que dio, Eso no se le puede negar.
Como tampoco no se debe negar la realidad de este deporte, que por mucho que hablé de los noventa como el lobo, no significa que la casa esté limpia, es más, da la sensación de que se trata de lanzar la pelota hacia adelante.
No en vano, tenemos un Giro a la vuelta de la esquina cuyo primer favorito está pendiente de un fallo por un positivo o llamadlo como queráis en la Vuelta a España.
Imagen tomada de FB de Giro d´ Italia




Cristian
7 de mayo, 2020 at 3:27
Todos iban dopados, por lo que lo que hizo Pantani tiene el mismo mérito simplemente tuvo la desgracia de ser perseguido desde que la camorra para forrarse obligó a un médico a decir que iba dopado y le echaron de un giro que es suyo como seguro lo sería el tour del 99. Hoy se sabe que ullrich, rijs, julich, estaban dopados y por supuesto Armstrong. Es evidente que todos los demás también, Jiménez, escartin, beloki, indurain, chiappucci en sestrieres una escapada de 220 kilómetros… El ciclismo está mal configurado, nunca se debió permitir el epo y nunca deberían celebrarse tantas etapas de tantos kilómetros. Lo suyo sería varias etapas de cien kilómetros algunas terminadas en repechos, otras pocas llanas, en vez de cronos tres etapas tipo prólogo (un poco más largas) para favorecer a los escaladores y al espectáculo y las etapas de montaña con 100 km dos puertos durisimos y siempre acabando en alto para animar a los escaladores las escapadas y el espectáculo. No entiendo que haya un 70%de etapas llanas, cronos donde sacan minutadas a los escaladores y etapas de montaña que no acaban en alto… Parece una configuración para destruir el ciclismo más que para ayudar.