Opinión ciclista
Marc Soler y las comparaciones
El recuerdo de Indurain emerge cuando se habla de Marc Soler
Nos ha gustado mucho esta pieza sobre Marc Soler y lo que dice Mikel Zabala sobre él.
Mikel Zabala, el mismo que aquí nos describió hace unos años qué era un director 2.0, o al menos que es lo que entendía él, sigue de cerca a Marc Soler.
Se lo lleva hasta Tafalla, ciudad con buenas bodegas alrededor y un buen velódromo, cubierto, además, un bien preciado en este lado de los Pirineos.
Entre otras muchas cosas, Zabala no esquiva la Pregunta con mayúsculas que todos nos hacemos y no es otra que ¿qué hay de Miguel Indurain en Marc Soler?
Aquí no hemos querido entrar en comparaciones que, por obvias que nos parecieran, no dejaban de ser un lastre para un chaval joven, que aún compite por los maillots blancos por donde pasa.
Sin embargo, la tentación es grande.
Marc Soler presenta rasgos similares al navarro por su físico, por su progresión, por sus capacidades y por quienes le dirigen.
En lo primero es obvio, en lo segundo y tercero vemos qué margen tiene, aunque quizá en las cronos les cueste más, también es cierto que el Indurain de hace treinta años no sé si se hubiera prodigado como Soler lo ha hecho para ganar la París-Niza.
En lo cuarto está claro que Marc Soler sí que crece en buenas manos.
Hemos sido muy críticos otras veces con el Team Movistar, más bien con sus mentores, pero aquí tienen el punto exacto de sabiduría y paciencia para hacer crecer sus jóvenes perlas.
Marc Soler, si nada se tuerce, tiene un gran futuro
Pero no nos confundamos, no perdamos de vista la realidad, una realidad que el ciclismo español no conoce en la medida de otros ciclismos.
Es decir, si retrocedemos al final de Miguel Indurain, nos vamos 21 años allá. Dos décadas largas en las que el ciclismo español no ha atravesado el desierto de otros.
En este tiempo, hasta llegar a Marc Soler, el ciclismo español ha tenido la que se llamó generación dorada, una pléyade de ciclistas que lo ganó todo, y cuando digo es todo, desde el Tour a las mejores clásicas –incluso en las del pavé se llegó a pisar el podio- aunque la prensa no siempre les tratara como sus hazañas merecían.
Esto no ha ocurrido en otros grandes ciclismos.
En Bélgica se preguntan aún por el sucesor de Eddy Merckx, más de cuarenta años después, y Lucien Van Impe en el primer peldaño del Tour.
Lo mismo pasa con sus vecinos de los Países Bajos que no ven a nadie al nivel del viejo Joop, el ciclista que leí competía mucho para no aguantar a su mujer.
Tom Dumoulin podría emularle, pero está por ver.
El vacío franceses es estruendoso. Desde 1986 “rien de rien”. Ahora parece que asoman, pero cualquiera que vea la parrilla del Tour con objetividad ve en Bardet un top, pero le falta un hervor para ser el mejor.
Y así podríamos relatar la suerte de otras naciones que son referencia en este bendito deporte.
Y así podríamos ver lo complicado que sería volver a tener otro Miguel Indurain, y lo difícil que sería para Marc Soler o cualquier otro vivir con su comparación a cuestas.
Incluso, como dice Mikel Zabala, cuando el corredor dice llevarlo bien y convivir con ello.
Imagen tomada de FB de Paris-Nice
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