Ciclistas
Vingegaard y Pogacar en el Tour, crucemos los dedos
Espero que el Pogacar vs Vingegaard se alargue todo el Tour
Se ve se siente, el duelo está presente. Perdonad la tontería, pero creo no errar si digo que todos, todos, estamos muy pendientes del duelo del Tour, del año y de esta generación, el Vingegaard vs Pogacar, parte tres.
Con dos en la retina, victorias para ambos lados, lo que se viene en este Tour es glorioso.
Glorioso y goloso, el ciclismo, deporte de dualidades, de grandes genios, de protagonistas antagonistas, pero complementarios.
En una esquina un tibio danés “self made” Jonas Vingegaard que se reinventó lo suficiente como para quitarle el Tour al monstruo del momento, Tadej Pogacar, todo adorno, exuberancia y ambición .
Sí, es cierto, el mano a mano que vimos este año no tuvo color.
El esloveno le hizo el lío cuando quiso a su rival, llegando incluso al límite del KO.
Pero el Tour es otra historia.
El Tour es el escenario en el que Vingegaard no sólo ha aguantado a Pogacar, también ha tenido arrestos para dejarlo atrás.
Es cierto, ha tenido un super equipo, pero había que rematar y para eso hay que ser un “hors categorie”.
Hay dos versiones de Tour, el alocado y a mil por hora, que puede interesar al esloveno, o el controlado, que mejor podría irle a Vingegaard.
Por medio etapas tipo Granon el año pasado, en las que el Jumbo, creo que tendrá cositas preparadas, a sabiendas que sólo una actuación coral puede acabar con Pogacar.
No está Roglic, el Roglic del año pasado, pero hay que reinventarse.
Por otro lado, creo que Pogacar habrá tomado buena nota del T0ur 2022, de esa precipitación en el Galibier y una ambición de querer coparlo todo, a veces innecesaria para ganar la carrera.
Si hay que mojarse, lo hago por el esloveno, creo que una amplia mayoría lo haría, pero no lo deis por seguro, que Vingegaard es ganador vigente y lo hizo ante el coco, y no fue por casualidad.
Ahora bien, lo del título cruzad los dedos para que ambos pasen por las mil trampas que la carrera les guarda, porque el hype es tan alto, la distancia respecto al resto tan sideral, que la ausencia de uno de ellos dejaría tuerto el espectáculo.





