Que Strava ha hecho mucho daño, o que ha dejado una huella indeleble en el colectivo de ciclistas populares y urbanos, es innegable, pero llegar al extremo...
“No. No me he dopado -ni me doparé- para mejorar mis tiempos de Strava“. Ni para nada. Más allá del ingenio de este mensaje que aparece...