Ciclistas
¿Quién puede hacer lo que hace Van Aert?
La versatilidad de Van Aert formará parte de su leyenda aunque no compute en el palmarés
A ver, vamos a hablar claro, y aunque haya pasado una semana: ¿Quién puede hacer lo que hace Van Aert? No muchos, la verdad.
En este Giro de Italia, mientras unos sufrían solo por aguantar, él estaba ayudando a su jefe de filas a ganar en alta montaña… y al día siguiente, lanzando el sprint en Roma como si fuera un velocista puro.
¿Pero esto qué es? ¿Un robot? ¿Un superhombre? No, es Van Aert.
El tipo llegó al Giro después de una primavera complicada, saliendo de una lesión, sin victorias ni su mejor forma.
Pero bastaron unos días para ir cogiendo ritmo y de repente… ¡pum! Gana una etapa marca Strade Bianche, se mete en fugas, tira del grupo en el Colle delle Finestre para reventar la carrera a favor de Simon Yates, y después pone el último tren para que Kooij levante los brazos en Roma.
¿Hola?
¿Eso no lo hacen ni dos ciclistas distintos en una misma carrera?
Éste lo logró en 24 horas.
Visma llegó al Giro con varios líderes, algo que suele ser receta para el caos, pero no con Van Aert en el equipo.
Porque no solo es un corredor todoterreno, es el pegamento humano que mantiene la armonía.
Cuando tienes a uno así, todo el mundo rema.
Ayuda, suma, y encima, gana. Es una especie de unicornio en el ciclismo moderno.
Y ojo, sin estar en su mejor nivel, como en aquel mítico día en Hautacam en 2022.
Ni falta que le hizo. Fue clave en montaña, decisivo en los sprints, y siempre ahí, sin egos, haciendo que todo funcione.
Lo de Van Aert no es solo talento, es mentalidad.
Y por eso, en la fiesta final de Roma, mientras todos celebraban, había uno que merecía una ovación aún más grande.
Porque sí, ganó Yates, ganó Kooij… pero sin Van Aert, este Giro no se entiende.






