Ciclistas
Paul Seixas está para Tour pero no para suceder a Pogacar
Quienes vean a Paul Seixas el sucesor de Pogacar están muy equivocados
Entender la irrupción de Paul Seixas exige mirar un año atrás, cuando era una promesa señalada pero sin el halo de estrellas fulgurantes que hoy le rodea.
Nadie imaginaba un rodar tan rápido ni un crecimiento tan prematuro.
Su rendimiento ha despertado a una Francia ciclista aletargada, ansiosa tras cuatro décadas y pico de sequía desde el triunfo de Hinault en 1985.
Que un chaval que ni roza los veinte años haya peleado el podio del Tour de Francia exige máximo respeto.
Llegó a la gran ronda con el pie cambiado, sin planificarlo en invierno.
De hecho hace medio año, a caballo entre enero y febrero, tampoco le veíamos en el Tour.
Su brillante primavera, ganando con soltura en escenarios exigentes, le abrió la puerta a la carrera más compleja del calendario.
Para un francés, asumir esa responsabilidad suele ser una losa; Seixas la ha encarado con una valentía tremenda, sin arrugarse.
Lo mejor de este corredor ha sido su actitud en carretera.
Jamás se ha escondido ni ha escatimado un solo vatio.
Cuando asumía el mando del grupo, no pedía relevos: tiraba, tiraba y tiraba.
Llevaba a sus rivales a rueda, pero su único objetivo era asegurar la plaza en la general.
Al final no ha podido superar a Isaac del Toro, sencillamente porque el mexicano ha tenido más cosas a su favor, pero la igualdad entre ambos ha sido evidente.
Si algo ha desequilibrado la balanza, ha sido el respaldo colectivo.
Del Toro dispuso de un bloque potente en momentos clave, demostrando que la estructura de Decathlon aún no alcanza la dimensión de UAE, aunque trabaje para acercarse.
Paul Seixas ya sabe dónde se ubica respecto a los mejores.
Guarda el mayor margen de progresión del pelotón, pero conviene no confundir los términos.
Compararlo con Pogacar es un error irrealizable para el noventa y nueve por ciento de los ciclistas.
Este joven francés, criado en una región de profunda tradición ciclista, debe seguir su propio camino sin prisas. Si al final es él quien devuelve el Tour a Francia, nos alegraremos sinceramente.
Imagen: ASO/jonathan biche








